Windows 11: la ia te roba la memoria y te hace lento

Windows 11 ha llegado, y no es el sistema operativo que muchos esperaban. La actualización, lejos de ser una evolución, representa un salto significativo en recursos del sistema, dejando a los ordenadores más antiguos y a los usuarios con configuraciones modestas en una situación incómoda.

Un cambio de paradigma que implica un coste real

Microsoft ha apostado fuerte por la integración de la inteligencia artificial en Windows 11, prometiendo una experiencia más intuitiva y eficiente. Sin embargo, esta apuesta por la ia se traduce en un consumo de memoria RAM mucho mayor, lo que conlleva una consecuencia clara: el sistema exige, y de forma considerable, más recursos que su predecesor, Windows 10.

La premisa era simple: un escritorio renovado, efectos visuales mejorados y una puerta de entrada a funciones de ia integradas. Pero la realidad, según la experiencia de Chris Hoffman, experto senior en Windows de PCMag, es que Windows 11 necesita 16 GB de RAM como mínimo para funcionar de forma fluida, una cifra que se aleja considerablemente del requisito mínimo oficial de 4 GB.

La prueba de fuego: 8 gb, un límite insostenible

La prueba de fuego: 8 gb, un límite insostenible

Hoffman llevó a cabo una prueba controlada, ajustando su propio PC de escritorio para simular la escasez de memoria de 8 GB. Lo que descubrió fue alarmante: incluso con esa limitación, Windows 11 empieza a defenderse, sacrificando la velocidad y la capacidad de respuesta. La recurrente utilización del disco SSD como memoria virtual se traduce en tiempos de carga más largos, aplicaciones que tardan en responder y una sensación general de lentitud.

Desde cambiar entre ventanas hasta abrir archivos grandes, pasando por la ejecución de aplicaciones exigentes como Photoshop, cada tarea se ve ralentizada. La multitarea se convierte en un ejercicio de paciencia, mientras el sistema se esfuerza por compensar la falta de memoria.

La ia como factor de obsolescencia

La ia como factor de obsolescencia

Lo preocupante no es que Windows 11 funcione con 8 GB de RAM, sino la forma en que se comporta cuando se supera ese límite. Con aplicaciones de diseño gráfico o edición de vídeo, el sistema sufre de forma evidente, con operaciones lentas y una sensación de que el PC se está desgastando prematuramente. La diferencia en el uso cotidiano es palpable: un PC con 16 GB de RAM ofrece una respuesta más ágil, una mayor capacidad para ejecutar múltiples aplicaciones y una sensación de estabilidad mucho superior.

Microsoft, consciente de esta situación, ha desmentido que vaya a eliminar las copias pirata de Windows 11 utilizando el chip TPM. Sin embargo, la recomendación de Hoffman es clara: si estás pensando en adquirir un PC con Windows 11, considera 16 GB de RAM como mínimo. La ia en Windows 11 no es una simple mejora, sino una demanda de recursos que podría acelerar la obsolescencia de equipos más modestos.

En definitiva, la actualización a Windows 11 exige una inversión en hardware que muchos usuarios no pueden permitirse, lo que convierte a la ia en un factor de exclusión en el mundo de la informática.