Un 'super niño' se avecina en el pacífico y podría traer un invierno de nieve a europa

Una gran masa de agua caliente ha emergido en el corazón del océano Pacífico, reactivando el fenómeno del Niño con una fuerza sin precedentes desde 1870. Los modelos meteorológicos mundiales prevén un 'Super Niño' que podría alterar el clima en España y Europa.

La circulación atmosférica se desbarata

En condiciones normales, los vientos alisios soplan hacia el oeste, empujando agua cálida hacia Indonesia y trayendo fría desde Sudamérica. Sin embargo, esto no está ocurriendo. La debilidad de los vientos alisios está haciendo que una inmensa bolsa de agua sobrecalentada retroceda hacia el este, desencadenando un efecto dominó a escala global.

El aire cálido y húmedo asciende de manera masiva en zonas inhabituales, alterando la Circulación de Walker. Eso significa que Australia sufre severas sequías, mientras costas sudamericanas se exponen a precipitaciones torrenciales.

El niño

El niño 'super' actúa como un potente amplificador térmico

Aunque las actuales olas de calor no están relacionadas con este fenómeno, el 'Super Niño' actúa como un amplificador térmico a escala global, subiendo los termómetros hasta extremos. Ese margen adicional de un par de grados, provocado por el calentamiento del océano, hace que cada vez más zonas superen los 40 grados, como ya ocurrió en 2016 y 2024.

La amenaza al vórtice polar

La amenaza al vórtice polar

Lo sorprendente es que el verdadero cambio meteorológico podría llegar con la llegada del invierno. La consecuencia más directa de un fenómeno como El Niño es que tiende a debilitar el vórtice polar.

Si este vórtice se vuelve inestable o sufre un calentamiento repentino, el aire polar retenido en el Polo Norte se desborda y se desplaza masivamente hacia latitudes más bajas en Europa, desencadenando olas de frío severas y nevadas intensas a cotas muy bajas.

Los meteorólogos podrán confirmar este fenómeno en septiembre, aunque piden cautela al respecto, ya que resulta complicado realizar proyecciones de tiempo invernal con tanta incertidumbre. Si la ruptura del vórtice polar se produce en enero, las probabilidades de heladas históricas y nieve en el centro de Europa y el Mediterráneo se dispararán. En cambio, si el colapso se retrasa hasta marzo, su efecto será muy moderado.