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Un gamer desafía a la realidad: 4 fps y 471 horas para red dead redemption 2

Un youtuber danés llamado John se ha embarcado en una misión casi suicida: completar Red Dead Redemption 2 a una velocidad de tan solo 4 fotogramas por segundo. El desafío, impulsado por un viejo portátil de hace una década, promete ser una odisea de más de 471 horas y una prueba extrema de paciencia.

Un hardware obsoleto, una determinación inquebrantable

Un hardware obsoleto, una determinación inquebrantable

John, con más de 60.000 vídeos en su canal Mongo TV, ha decidido poner a prueba los límites de su hardware: un portátil con un procesador i5-8300H y una GPU integrada 1050ti con 4 GB de memoria. Un equipo que, según los cálculos de Tom’s Hardware, debería ofrecer un rendimiento de 25 a 30 fps en calidad baja, pero que en su lugar entrega una experiencia visual similar a la de una cámara lenta, con un lag exasperante. La ironía es palpable: el hardware supera con creces los requisitos mínimos del juego, pero el rendimiento es, en el mejor de los casos, grotesco.

“Para la mayoría es injugable, pero a base de paciencia, ha subido ya varios vídeos con docenas de horas de juego”, comenta la publicación. Y es que John, aparentemente, no se rinde. Ha completado misiones “de las montañas nevadas” en una asombrosa doce horas, cuando el tiempo normal se sitúa en una o dos. Una cifra que, sin duda, desafía la lógica y la experiencia del jugador promedio.

La ventaja, paradójicamente, reside en la lentitud. John puede anticipar los movimientos de los enemigos, analizar cada disparo, saborear cada momento. Pero a costa de una frustración constante y un margen de error enorme. El juego se convierte en una meditación en paciencia, una batalla contra el tiempo y la propia máquina.

El debate, sin embargo, se extiende más allá del rendimiento individual. Tom’s Hardware señala que Red Dead Redemption 2, lanzado en 2019, ya cuenta con siete años de antigüedad. Y que, a la fecha de su lanzamiento, el portátil de John no era un reliquia de la informática, sino un equipo relativamente moderno. Un detalle que pone en perspectiva la magnitud de la hazaña de este danés.

La historia de John es una lección de vida: a veces, uno juega como puede, o como quiere. Un recordatorio de que la pasión y la perseverancia pueden vencer a cualquier limitación técnica. Y un ejemplo de que, incluso en un mundo dominado por la potencia computacional, la experiencia humana sigue siendo el factor determinante.