Target te cobra los delirios de su ia: el futuro del 'compra fácil' tiene truco

¿Te imaginas comprar un electrodoméstico y que la tienda te diga que la culpa es tuya si el producto te sale defectuoso? Pues bien, Target, gigante del retail estadounidense, está probando precisamente eso con su nueva IA de compras, Gemini. Y lo hace, además, escondido en unos términos de uso que parecen sacados de una novela de ciencia ficción distópica.

La letra pequeña que te puede costar una fortuna

La promesa es seductora: un asistente de inteligencia artificial que te compra lo que necesitas sin que tengas que mover un dedo. El problema es que, según ha destapado Business Insider, Target se está lavando las manos si la IA se equivoca, y te cobra las consecuencias. En la práctica, si le pides una vela para cortes de luz y te llega un velero, te tocará asumir el gasto. Esto se debe a que, según los términos de uso, Target no garantiza que el Agente de Agentic Commerce (el nombre que le dan a su IA) actúe “exactamente como usted pretende”.

La empresa aclara que revises “los pedidos, la actividad de la cuenta y la configuración con regularidad”. Un consejo poco útil si buscas agilizar las compras, ¿no crees? El giro de tuerca está en que cualquier transacción realizada por la IA se considerará autorizada por ti. Es decir, aunque la IA compre un artículo que ni siquiera pediste, tú serás responsable. La idea, aparentemente, es acelerar el proceso de compra, reduciendo el tiempo que el cliente pasa en la tienda online y, por tanto, disminuyendo las posibilidades de arrepentimiento. Pero a costa de transferir toda la responsabilidad al usuario.

La fiebre de la ia en las compras online: ¿un riesgo latente?

La fiebre de la ia en las compras online: ¿un riesgo latente?

Target no es la única empresa que está apostando por los agentes de IA en el comercio electrónico. Empresas de todo el mundo están lanzando esta Tecnología, que está teniendo un desarrollo vertiginoso, con apenas un año de vida y un historial de errores aún muy corto. Estos agentes, a diferencia de los chatbots como ChatGPT o Gemini, que simplemente responden preguntas, son capaces de realizar tareas por sí solos, como buscar productos, rellenar formularios y pagar con tu tarjeta. La automatización es atractiva, pero la falta de supervisión humana es preocupante.

La reciente decisión de Microsoft con Copilot, su asistente de IA, es un claro ejemplo de esta tendencia. La compañía califica a Copilot como “un producto de entretenimiento”, eximiéndose de toda responsabilidad si el asistente comete errores al ser utilizado para trabajar o estudiar. Esto plantea interrogantes sobre la seguridad y la fiabilidad de estas herramientas, especialmente en ámbitos donde las decisiones tienen consecuencias económicas.

La IA, en su afán por simplificar nuestra vida, está transformando la experiencia de compra, pero también está trasladando riesgos que antes eran impensables. Target, con su política de “tú te arriesgas”, es un claro síntoma de que la automatización desenfrenada puede tener un precio muy alto.

La ironía es palpable: la Tecnología que prometía facilitarnos la vida está creando nuevos problemas y, en algunos casos, nos obliga a asumir la responsabilidad de sus errores. Mientras tanto, la IA sigue “alucinando” y nosotros, los consumidores, pagamos la factura.