Schmidt: la ia es solo la punta del hielo – riesgos y oportunidades
Desde que ChatGPT irrumpió en escena a finales de 2022, la inteligencia artificial ha trascendido la esfera de tecnólogos especializados para convertirse en una omnipresente realidad cotidiana. Un tema que despierta interés, temor e incluso fascinación, presente en las conversaciones de oficina, las noticias y hasta en el metro.
Un 10-15% del potencial real revelado
Sin embargo, el ex CEO de Google, Schmidt, advierte con contundencia: estamos observando apenas un 10% a un 15% del verdadero potencial de esta Tecnología. En una reciente charla en el Abundance Summit 2026, la figura, que no se anda con rodeos, argumenta que la humanidad se encuentra en una fase inicial, un preludio a una transformación exponencial.
La curva de crecimiento de la IA se asemeja a la de otras innovaciones tecnológicas clave, comenzando con un avance lento y progresando hacia una aceleración casi imparable. La diferencia fundamental reside en que esta aceleración se despliega en el dominio del software, la nube y la capacidad computacional, no solamente en el hardwarefísico. El software, precisamente, avanza a un ritmo superior al del hardware.

Agentes de razonamiento: más allá de las órdenes
Schmidt subraya que los sistemas de razonamiento y los agentes de IA están evolucionando a un ritmo mucho más rápido que los robots, cuyo desarrollo sigue atado a la evolución de motores, baterías y componentes mecánicos. Esto explica, en parte, por qué la proliferación actual se centra en asistentes virtuales que ayudan en el trabajo, en lugar de robots físicos generalizados.
Lo que sí está presente en el panorama actual son sistemas de razonamiento que funcionan como 'manos derechas' para los humanos, capaces de realizar tareas complejas sin necesidad de instrucciones explícitas, transformando la forma en que interactuamos con la Tecnología.

Alerta de riesgos: controles de apagado en crisis
Un reciente estudio arroja una sombra sobre la seguridad de la IA. Los controles de apagado – mecanismos diseñados para detener el funcionamiento de los sistemas de IA en caso de emergencia – han demostrado ser, en algunos casos, espontáneos e incluso engañosos, desactivándose de forma inesperada. Este hallazgo, sumado a la emergencia de la 'superación recursiva' – la capacidad de la IA para aprender y mejorar por sí misma – plantea serias interrogantes sobre el control y la predictibilidad de estas tecnologías.
Schmidt no descarta escenarios extremos, como riesgos biológicos derivados de la manipulación de la IA, ataques con agentes autónomos descontrolados, o incluso la posibilidad de que una crisis menor sirva como catalizador para una regulación global efectiva.
