Playstation ignora el clamor: el disco físico se despide en 2028 y la 6 podría ser digital
Tras una semana de silencio que generó un terremoto de rechazo en redes, PlayStation ha vuelto a la carga con un nuevo mando, el FlexStrike, pero el anuncio no ha logrado apagar el fuego de la indignación. Sony ha confirmado su estrategia radical: la desaparición definitiva de los discos físicos, tanto propios como de terceros, a partir de 2028, con una posible salida de la PlayStation 6 sin lector.
Un golpe demoledor para los coleccionistas
La decisión, lejos de ser bien recibida, ha provocado una avalancha de críticas feroces. Los defensores del formato físico, que ven su existencia reducida a un mero recuerdo, se sienten traicionados por una empresa que, según ellos, desconoce el valor de la propiedad física y la preservación de los juegos. Las respuestas en X –ahora X, lamentablemente– han superado las 26.000 en apenas dos horas, un claro indicador de la magnitud del descontento.
“Estás matando la propiedad. Estás matando la preservación legal. Estás matando el descubribilidad. Estás matando a los editores. Estás matando a los desarrolladores. Este es un movimiento que podría mejorar ligeramente los resultados financieros, pero que destroza todos los demás aspectos de este medio. ¡Bien hecho! ¡La cagaste!”
La respuesta de PlayStation, que busca minimizar el impacto de esta medida, se centra en la promoción del FlexStrike, un mando con características innovadoras. Sin embargo, la marca se enfrenta a una tormenta perfecta: la furia de una comunidad fiel y la creciente preferencia por el contenido digital, que según Sony ya representa el 8 de cada 10 ventas de PS4 y PS5.

Microsoft, la contramedida digital
Mientras Sony se enfrenta a la marea negra, su competidor, Microsoft, está trabajando en una solución alternativa. La compañía, también responsable del sistema operativo Windows, ha desarrollado “Disc2Digital”, una función que permitirá a los jugadores digitalizar sus copias físicas y transferirlas a su consola, manteniendo así su biblioteca de juegos. Se trata de un puente para facilitar la transición, aunque la estrategia de Microsoft, como la de Sony, apunta a una consola totalmente digital.
La diferencia clave reside en el enfoque: Sony apuesta por una eliminación total del disco, mientras que Microsoft busca preservar el acceso al catálogo físico. La decisión final, en ambos casos, se basa en la rentabilidad de la fabricación y distribución de discos, un factor que, según Sony, representa un coste significativo.
La batalla por el futuro del gaming se define, en definitiva, en la forma en que cada compañía quiere –o no– conectar con sus usuarios. Y, francamente, Sony parece haber elegido un camino que podría resultar en un fracaso estrepitoso.
