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Pixel: google ignora a usuarios con teléfonos 'ladrillos' tras actualización

La pesadilla continúa para muchos usuarios de Pixel. Tras una actualización de abril que prometía mejoras, algunos dispositivos de las series Pixel 6 y 7 se han convertido en lo que no deberían: objetos inútiles, condenados a un bucle de reinicio constante. Google, por el momento, observa en silencio la debacle.

La actualización de abril: un espejismo de mejoras

La actualización de abril: un espejismo de mejoras

Si bien Google ha extendido la disponibilidad de la actualización de abril a modelos Pixel más recientes, como los Pixel 8, 9 y 10, la situación no mejora para aquellos que sufren las consecuencias del fallo en la actualización del mes pasado. La compañía parece ajena a la creciente frustración de una comunidad de usuarios que ven sus dispositivos reducidos a meros adornos.

Las esperanzas de una solución rápida se desvanecen a medida que Google permanece en silencio, sin ofrecer una explicación oficial ni una fecha estimada para la resolución del problema. La falta de comunicación agrava la situación, dejando a los usuarios a la deriva y sin saber cuándo podrán volver a utilizar sus teléfonos.

La actualización de abril sí incluyó algunas correcciones para otros modelos, como la solución a un problema que impedía el acceso al menú de copia de seguridad en la configuración del sistema de los Pixel 6, 6 Pro, 6a, 7, 7 Pro, 7a, 8, 8 Pro, 8a, Fold y Tablet. También se corrigió un fallo que provocaba el cierre inesperado de aplicaciones bancarias y de terceros en dispositivos similares. Además, se solucionaron problemas de estabilidad en juegos y la desaparición de la barra de búsqueda rápida en la pantalla de inicio.

Pero estas mejoras palidecen ante la urgencia de solucionar el problema del 'bootloop', que impide que los dispositivos arranquen correctamente.

Los usuarios desesperados están recurriendo a soluciones de emergencia, como mantener presionados los botones de encendido y volumen para intentar forzar un reinicio o acceder al modo de recuperación y realizar un restablecimiento de fábrica. Sin embargo, estos procedimientos son arriesgados y no garantizan el éxito.

La situación plantea serias dudas sobre el proceso de control de calidad de Google y su capacidad para garantizar la estabilidad de sus actualizaciones. La empresa, conocida por su apuesta por la innovación, necesita urgentemente recuperar la confianza de sus usuarios y demostrar que puede gestionar sus actualizaciones de forma responsable.

Mientras tanto, la comunidad Pixel espera, con la esperanza de que Google rectifique y ofrezca una solución lo antes posible. La imagen de un teléfono inteligente convertido en un pisapapeles es una mala noticia para la marca y un duro golpe para la fidelidad de sus clientes.