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Orlan-10: el dron 'madre' ruso que desata el caos en ucrania

La guerra de Ucrania se redefine con la irrupción del Orlan-10, un portadrones desarrollado por el Special Technology Center de San Petersburgo, que ya ha transformado el frente en un campo de batalla donde la precisión rusa se combina con una brutalidad creciente.

Una nueva amenaza en el cielo

Durante años, la inteligencia aérea rusa ha apostado por drones de reconocimiento, incluyendo el modelo Orlan-10, un sistema de 3,1 x 2 metros y 16,5 kilogramos que, hasta ahora, había sido relativamente inofensivo. Pero, como bien señala el asesor en drones del Ministerio de Defensa de Ucrania, Serhii ‘Flash’ Beskrestnov, la reconfiguración de este dispositivo ha dado lugar a un arma de consecuencias potencialmente devastadoras: una ‘nave nodriza’ capaz de lanzar enjambres de drones FPV a distancias de hasta 120-150 kilómetros.

Esta nueva estrategia, que transforma al Orlan-10 en un repetidor de señal similar a un amplificador WiFi, complica enormemente la capacidad de las tropas ucranianas para detectar y neutralizar la amenaza. La saturación de drones en el aire, combinada con su capacidad para desplegar los FPV con una precisión sorprendente, está generando un efecto paralizante y, posiblemente, un punto de inflexión en la guerra.

Más allá del reconocimiento

Más allá del reconocimiento

Si bien el Orlan-10 ha sido utilizado previamente como sistema de reconocimiento, la clave reside en su adaptación como plataforma para el despliegue de drones kamikaze. Según análisis de expertos de Business Insider, la capacidad de estos drones de lanzar sus cargas explosivas a distancias más elevadas y con menor probabilidad de fallo, gracias a sistemas de programación avanzados, les otorga una ventaja táctica significativa. Esto, sumado a la resistencia a interferencias electrónicas, convierte al Orlan-10 en un activo invaluable para el ejército ruso.

La confirmación de la efectividad de esta táctica por parte de la 118.ª Brigada Mecanizada de Ucrania, que ha destruido varios Orlan-10 en agosto de 2025, subraya la gravedad de la situación. El Instituto para el Estudio de la Guerra – Russian Technological Adaptations – destaca que Ucrania ya ha logrado identificar y derribar estos ‘drones madre’, aunque la proliferación de estos dispositivos representa un desafío considerable.

La respuesta ucraniana se centra en la investigación de nuevas formas de contrarrestar esta amenaza, incluyendo el desarrollo de sus propios repetidores de drones. La guerra, como siempre, impulsa la innovación, y la necesidad de defenderse de este nuevo tipo de armamento está estimulando el desarrollo de tecnologías disruptivas en ambos bandos. El despliegue del Orlan-10 ha obligado a reevaluar la estrategia de defensa aérea, y la competición tecnológica entre ambos países se intensifica en el cielo.