Neuronas en chips: cortical labs avanza hacia centros de datos biológicos

La ciencia ficción se materializa: Cortical Labs, la australiana que sorprendió al mundo al hacer ejecutar el videojuego Doom en un ordenador basado en neuronas humanas, anuncia la construcción de dos centros de datos biológicos. La compañía, en colaboración con DayOne, apuesta por una alternativa radical a la computación tradicional: chips integrados con células neuronales vivas.

Un nuevo paradigma para la inteligencia artificial

Un nuevo paradigma para la inteligencia artificial

El proyecto, que incluye una fase de validación con 20 unidades CL1 en la Universidad Nacional de Singapur, busca reducir drásticamente el consumo energético de la inteligencia artificial. A diferencia de los servidores convencionales, estos centros de datos emplearán múltiples unidades del sistema CL1, cada una combinando neuronas cultivadas en laboratorio con un chip de silicio. El centro de Melbourne albergará 120 unidades, mientras que el de Singapur podría expandirse hasta 1.000.

El sistema CL1 funciona mediante un bucle de retroalimentación: las neuronas, que crecen sobre el chip, reciben estímulos eléctricos que representan información del entorno simulado. Su respuesta se interpreta por un sistema operativo biológico, permitiendo una adaptación continua. Cada unidad integra sistemas de soporte vital, registro de actividad y gestión de aplicaciones, manteniendo las neuronas activas durante aproximadamente seis meses.

“El sistema consume menos energía que una calculadora portátil”, asegura Hon Weng Chong, director ejecutivo de Cortical Labs. Aunque la compañía no planea reemplazar los servidores tradicionales, la capacidad de adaptación de las neuronas y el bajo consumo energético abren nuevas posibilidades para aplicaciones específicas.

Pero hay un detalle: la Tecnología no está exenta de desafíos. La gestión de la vida celular, la escalabilidad y la longevidad de las neuronas cultivadas son aspectos que aún requieren investigación. A pesar de ello, el avance representa un paso significativo hacia una computación más sostenible y, quizás, una forma de inteligencia artificial radicalmente diferente. La inversión en este campo, aunque aún incipiente, podría redefinir la arquitectura de los centros de datos en los próximos años.

La cifra habla por sí sola: la eficiencia energética de estos sistemas podría transformar el diseño de la infraestructura de inteligencia artificial, mitigando el creciente impacto ambiental de la computación. Cortical Labs no solo está jugando a Doom con neuronas; está reescribiendo las reglas del juego.