Navantia corta la primera chapa del bhc: modernización de la cartografía náutica española en juego
El astillero de San Fernando ha sido testigo del corte de chapa del primer Buque Hidrográfico Costero (BHC) de la Armada Española, un hito que marca el inicio de la construcción de dos embarcaciones diseñadas para revitalizar la flota hidrográfica nacional. Un avance que, lejos de ser una simple renovación, representa una apuesta decidida por la modernización de la cartografía náutica oficial.

Un nuevo enfoque para la seguridad marítima
La firma del contrato entre el Ministerio de Defensa y Navantia en diciembre de 2023, con una inversión que se traducirá en aproximadamente 700 empleos y más de 870.000 horas de trabajo en la Bahía de Cádiz, evidencia la importancia estratégica de este proyecto. Los BHC, con una eslora de 50 metros y un desplazamiento de alrededor de 1000 toneladas, se convertirán en la columna vertebral del levantamiento hidrográfico, proporcionando información geográfica, medioambiental y meteorológica esencial para la Flota y la protección del patrimonio arqueológico subacuático.
Pero hay un detalle crucial: estos buques no serán meros levantadores de datos. La automatización avanzada, con una dotación reducida de 30 personas y una autonomía de 3.000 millas, les permitirá operar de forma autónoma en aguas poco profundas durante 15 días, además de la posibilidad de utilizar biocombustibles. Una combinación de Tecnología de vanguardia y eficiencia operativa que redefine los estándares de la Armada.
La DGAM, a través de figuras como el TG. José A. Gutiérrez Sevilla, Subdirector General de Programas, ha supervisado la fase de ingeniería de detalle, culminada con la CDR del buque el pasado viernes. La participación de personal de la Armada, liderada por el Contralmirante Fernando Poole Quintana y el Capitán de Navío Francisco Díaz Rodríguez, subraya la complejidad y la importancia de esta iniciativa.
Navantia, fortaleciendo su relación estratégica con Croacia, también busca acceder al programa de corbetas de su armada, demostrando su capacidad para adaptarse a las necesidades del entorno internacional. Este hito, presenciado por el director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima, Alberto Cervantes, y el responsable de programas nacionales de Defensa, José Romero Anchuelo, es una señal inequívoca del compromiso de España con la seguridad marítima y la innovación tecnológica. Y no se trata de una simple modernización: es una redefinición de la capacidad de la Armada para garantizar la navegación segura y proteger sus intereses.
La cifra final es innegable: un proyecto que no solo actualizará la cartografía náutica, sino que también impulsará la economía local y reforzará la capacidad de la Armada Española para cumplir con sus misiones.