Merlin properties: de 'casero' a gigante de la ia en tiempo récord

En una jugada audaz que redefine su futuro, Merlin Properties ha pasado de ser una socimi centrada en oficinas a un operador clave en el floreciente mercado de infraestructuras para inteligencia artificial, todo en un lapso de dos semanas. La compañía, liderada por Ismael Clemente, ha desatado una ampliación de capital exprés de 700 millones de euros, respaldada por sus accionistas clave, en un momento de máxima volatilidad geopolítica.

La apuesta estratégica: diagonal digital ibérica

La apuesta estratégica: diagonal digital ibérica

La operación no es un capricho, sino la culminación de una estrategia a largo plazo que se remonta a casi cinco años, cuando Merlin se unió a Edge, filial de Endeavour, para construir la 'Diagonal Digital Ibérica'. El plan busca posicionar a la Península Ibérica como un nodo de conectividad vital entre Europa, América y África, aprovechando la infraestructura de cables submarinos que unen continentes. Esta visión, que implica construir centros de datos de última generación y garantizar el suministro energético necesario, es la clave de la transformación de Merlin.

La primera fase de esta ambiciosa hoja de ruta ya está en marcha, con una inyección inicial de 700 millones de euros. Pero la compañía tiene planes aún más ambiciosos: hasta 15.000 millones de euros en inversión hasta 2031, a través de la venta de acciones y bonos. La fase IV, un 'megacampus' de datos en Navalmoral de la Mata (Extremadura), representa la joya de la corona, con una inversión potencial de 1.900 millones de euros que podría dispararse si se obtienen los permisos regulatorios necesarios.

Nortia y Santander, firmes aliados: La operación ha contado con el respaldo incondicional de accionistas de referencia como Nortia, el holding del multimillonario del juego Manuel Lao, y Santander, que no solo ha suscrito irrevocablemente sus participaciones, sino que también actúa como inversor, colocador y asegurador de la colocación. El banco, presidido por Ana Botín, juega un triple papel en esta apuesta estratégica.

La decisión de lanzar la ampliación de capital en plena guerra de Irán, con sus consiguientes turbulencias en los mercados de bonos, es un riesgo calculado. Sin embargo, la sólida trayectoria de la filial de IA Merlin Edged, que aporta la Tecnología y la gestión operativa, ha convencido a los inversores. La alianza con Edge, que cumple cinco años en abril, ha demostrado ser un éxito, permitiendo a Merlin construir, poseer y generar ingresos por alquiler de los centros de datos.

Con más de 300 personas trabajando en la división de centros de datos, Merlin ya ha superado los procesos de cualificación de tres de los cuatro 'hyperscalers' Tier-1 (Amazon, Meta, Google) y cuenta con alianzas estratégicas con Nvidia, CoreWeave, Lambda, Crusoe y Nebius. La compañía, que se enfoca en equipamiento fabricado en la UE y países OCDE, estima que su capacidad de centros de datos pasará de 314 MW en 2025 a 2.166 MW en 2030. La cifra habla por sí sola: cada megavatio representa la potencia eléctrica que consumirán las máquinas y servidores que alimentarán la próxima ola de innovación.

Merlin no es la única que apuesta por esta carrera. Iron Mountain, ACS, Iberdrola / Echelon, QTS / Blackstone, AWS y Microsoft también están invirtiendo en infraestructuras digitales. Pero Merlin, según sus propias estimaciones, lidera la contienda, con hasta 20 meses de ventaja en la puesta en marcha de nuevos centros. La transformación es radical: de un 6% del negocio en 2025, los centros de datos representarán el 65% en menos de cinco años.

La empresa, con una inversión acumulada de 7.840 millones de euros en las tres primeras fases, se prepara para generar rentas brutas anuales de 1.150 millones de euros. La ambición de Merlin no se detiene ahí: su cartera total de proyectos asciende a 5,1 GW adicionales, incluyendo el megacampus extremeño, que podría representar una inversión de hasta 15.000 millones de euros. La Península Ibérica, impulsada por Merlin Properties, podría convertirse en el nuevo epicentro de la inteligencia artificial en Europa.