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Lace litography: ¿el fin del reinado de asml en la fabricación de chips?

Barcelona se ha convertido en el epicentro de una revolución silenciosa que podría redefinir la fabricación de semiconductores. Lace Litography, una startup europea con sede en Noruega y operaciones clave en la Ciudad Condal, ha captado la atención de gigantes tecnológicos como Microsoft y fondos de inversión de peso, amenazando con romper el monopolio de ASML en el mercado de la litografía.

Un salto cuántico: la litografía atómica

Un salto cuántico: la litografía atómica

Mientras ASML domina la litografía EUV, utilizando luz ultravioleta para grabar circuitos con una precisión de 13,5 nanómetros, Lace Litography propone un cambio radical: la litografía atómica. Su Tecnología, nacida en los laboratorios de la Universidad de Bergen, emplea un haz de átomos de helio, con un ancho de apenas 0,1 nanómetros – 135 veces más fino que la luz EUV – para esculpir los chips a nivel atómico. La promesa es simple, pero impactante: estructuras hasta diez veces más pequeñas y, por ende, chips significativamente más potentes y eficientes.

Bodil Holst, fundadora y CEO de Lace, lo define como “resolución atómica”. No es una exageración. La industria de los semiconductores, impulsada por la explosión de la inteligencia artificial, exige chips cada vez más pequeños y complejos. La litografía EUV de ASML, aunque avanzada, está llegando a sus límites físicos. Lace Litography, con su enfoque disruptivo, podría ser la respuesta.

El respaldo de inversores como Atomico, el fondo M12 de Microsoft (liderado por Satya Nadella), SETT (la sociedad de inversión del Gobierno español) y Future Ventures (el brazo de inversión de Steve Jurvetson, estrechamente vinculado a Elon Musk y SpaceX) no es casualidad. La reciente ronda de inversión de 40 millones de euros subraya la confianza en el potencial de esta Tecnología, a pesar de que Lace todavía se encuentra en fase de investigación y desarrollo.

Pero hay un detalle crucial: la comercialización de esta Tecnología está lejos de ser una realidad inmediata. Se espera que un proyecto piloto no esté operativo hasta 2029. La implementación a gran escala requerirá superar desafíos técnicos y económicos significativos.

La participación de Future Ventures, el fondo de Steve Jurvetson, añade un elemento intrigante a la ecuación. Su conexión con SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk que se prepara para salir a bolsa, sugiere que Lace podría tener aplicaciones más allá de la industria de los semiconductores, quizás incluso en el desarrollo de nuevos materiales y sensores para la exploración espacial.

En la presentación a inversores, Lace no escatima en ambición: un “cambio de paradigma” en la fabricación de chips. La litografía tradicional, argumentan, “ya no puede seguir el ritmo” de las nuevas necesidades de la industria. La carrera por la supremacía en el mundo de los chips ha entrado en una nueva fase, y Barcelona, de manera inesperada, se encuentra en la vanguardia.

La cifra habla por sí sola: 40 millones de euros. Es la apuesta de Microsoft y otros inversores para un futuro donde la fabricación de chips trascienda los límites de la luz y se adentre en el reino de los átomos. Un futuro donde Lace Litography, y no ASML, podría dictar las reglas del juego.