La ia redefine la guerra: irán marca un antes y un después
Shyam Sankar, director de Tecnología de Palantir, ha lanzado una afirmación que podría reescribir los libros de historia militar: la guerra en Irán, según él, será recordada como el primer gran conflicto donde la inteligencia artificial no solo participó, sino que lo impulsó y optimizó.

Un cambio de paradigma en el campo de batalla
La declaración, realizada durante el Hill and Valley Forum en Washington, un evento donde líderes tecnológicos y políticos debaten el futuro de la IA estadounidense, pone de manifiesto la creciente dependencia de las fuerzas armadas en esta Tecnología. La guerra contra Irán, un escenario marcado por la tensión y la incertidumbre, se ha convertido en un laboratorio de pruebas para la IA, impulsando su adopción a una velocidad vertiginosa. El Ejército de EE.UU. ha desplegado, por ejemplo, 2.500 drones de reconocimiento por una inversión de 52 millones de dólares, una muestra palpable de esta apuesta por la automatización.
En el corazón de esta transformación se encuentra el Sistema Inteligente Maven de Palantir, una plataforma de control de misiones que agiliza la toma de decisiones al procesar volúmenes ingentes de datos. La reciente designación de Maven como programa oficial por las autoridades de defensa asegura su financiación y desarrollo a largo plazo, consolidando su posición estratégica.
Pero no todo es optimismo. El escrutinio sobre el papel de la IA en la selección de objetivos ha aumentado tras las tensiones entre Anthropic PBC y el Pentágono, surgidas precisamente por la preocupación sobre el desarrollo de armas totalmente autónomas, capaces de actuar sin intervención humana. La española Arquimea, por su parte, suministrará a EE.UU. la estructura de 18 satélites para su defensa antimisiles, añadiendo otra capa de complejidad al panorama tecnológico.
Sankar, en una comparación reveladora, equipara la mejora en la eficiencia de la segmentación de objetivos gracias a la IA con la optimización de procesos de gestión de la cadena de valor, que tradicionalmente se prolongaban durante meses. La Tecnología, en esencia, está comprimiendo el tiempo y maximizando la eficiencia en áreas críticas.
Lo que nadie cuenta es la burocracia detrás de un “ataque selectivo”. “Para el público en general, la palabra ‘ataque selectivo’ tiene una connotación negativa; suena como si alguien estuviera disparando”, explica Sankar. “Pero en realidad es un proceso doctrinal muy burocrático y a gran escala”. Palantir utiliza el producto Claude de Anthropic en su plataforma Maven, una relación que se ve amenazada por la reciente designación de Anthropic como riesgo para la cadena de suministro por parte del Pentágono, debido a sus políticas de seguridad para el uso militar de la IA. La empresa ya ha presentado una impugnación ante un tribunal federal.
La urgencia de la situación lleva a Sankar a abogar por un enfoque darwiniano en el desarrollo de nuevas tecnologías militares, citando el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial, donde se construyeron 154 tipos diferentes de fuselajes, de los cuales solo una decena resultaron realmente relevantes. “Deberíamos estar desplegando 154 variantes diferentes del LUCAS ahora mismo”, insiste.
Finalmente, Sankar critica el enfoque de algunos de los principales laboratorios de IA del país, que se centran en la búsqueda de una Inteligencia Artificial General (AGI), una IA teóricamente omnisciente, en lugar de desarrollar aplicaciones prácticas y concretas. “Hay casos en los que esto se convierte en una patología”, advierte, señalando que demasiados laboratorios se han perdido en la fantasía de una AGI catastrofista.
La guerra en Irán, por tanto, no es solo un conflicto geopolítico, sino un punto de inflexión en la historia de la guerra moderna, donde la inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una realidad tangible y transformadora. La pregunta ya no es si la IA participará en la guerra, sino cómo redefinirá su naturaleza para siempre.