La ia amenaza a los universitarios: los oficios, el nuevo refugio
La inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral a un ritmo sorprendente. No se trata solo de automatizar tareas repetitivas, sino de socavar los empleos de cuello blanco. Un cambio que pone en tela de juicio décadas de expectativas sobre el futuro del trabajo.
Jona van loenen: la disrupción que golpea a los profesionales
El economista Jona van Loenen, en una reciente entrevista para la revista Knack, advierte que la inteligencia artificial generativa no es simplemente una evolución tecnológica. Representa una disrupción sin precedentes, afectando directamente a aquellos que gestionan, analizan y administran información.
La Revolución Industrial del siglo XIX desplazó al trabajador manual, pero el conocimiento se convirtió en el activo principal. Durante dos siglos, la formación académica garantizó seguridad económica. Ahora, la IA está desafiando esa lógica.
Los modelos de lenguaje y los sistemas de automatización, diseñados para procesar información, están absorbiendo tareas que antes parecían impenetrables para la inteligencia artificial: redacción de informes, análisis financiero, atención al cliente. Pero este escenario no afecta por igual a todos los sectores.

El valor perdurable del trabajo manual
Van Loenen argumenta que el trabajo con las manos permanece insustituible. Un fontanero, un electricista, un albañil. cada proyecto es único, con variables impredecibles que los algoritmos no pueden anticipar. La variabilidad inherente a estos oficios es precisamente lo que la IA no puede replicar con fiabilidad.
Según expertos en reclutamiento, un 75% de los currículums no llegan a ser vistos por un ser humano. La IA está cambiando estas reglas. La demanda de profesionales con habilidades prácticas está en auge, y con ella, sus salarios.

Europa, una apuesta segura
Van Loenen señala que Europa, a pesar de la crítica por carecer de gigantes tecnológicos como Google o Amazon, está mejor posicionada para afrontar esta transformación. La fortaleza de su tejido productivo, basado en la manufactura, la agricultura, la construcción y la farmacéutica, la hace más resistente a la automatización que el modelo estadounidense, centrado en servicios digitales.
Además, el ecosistema de pequeñas y medianas empresas europeas actúa como un amortiguador ante las disrupciones tecnológicas. La apuesta europea por la industria, la manufactura y el conocimiento técnico resulta más sólida que nunca.
La IA está reconfigurando el futuro del trabajo. Las habilidades prácticas, el conocimiento especializado y la capacidad de adaptación serán los activos más valorados. Y Europa, con su tradición industrial y su espíritu emprendedor, puede ser la clave para navegar esta nueva era.
