Ken thompson: el genio que simplifica el código y nos da una lección
En el Silicon Valley, donde la complejidad es a menudo sinónimo de progreso, la declaración de Ken Thompson, uno de los padres de la informática moderna, resuena con una fuerza inusual: eliminar 1.000 líneas de código fue uno de sus días más productivos. No es una anécdota menor. Es una filosofía que desafía la obsesión por la cantidad y apunta a la calidad como el verdadero motor de la innovación.

De unix a go: una trayectoria marcada por la eficiencia
Thompson no es un nombre cualquiera. Su currículum vitae incluye la co-creación de Unix, un sistema operativo revolucionario que sentó las bases de la computación moderna, el diseño del lenguaje B, precursor directo de C, y la co-creación de Go, un lenguaje de programación pensado para sistemas a gran escala. Su huella en el desarrollo de software es, sencillamente, inigualable. Desde los laboratorios Bell hasta Google, Thompson ha defendido la misma premisa: la simplicidad es la clave de la eficiencia.
El lenguaje B, concebido como una evolución de BCPL, allanó el camino para que Dennis Ritchie creara C, el lenguaje que dominó la programación de sistemas durante décadas. Décadas después, Go nació con la misma obsesión por la claridad: un sistema de tipos directo, una sintaxis concisa y mecanismos de concurrencia fáciles de entender. Thompson y sus colaboradores aplicaron a rajatabla la idea de que