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Indra respira: escribano se queda al timón (por ahora)

La incertidumbre que atenazaba a Indra este martes se disipó, al menos por el momento. Ángel Escribano, presidente de la tecnológica, continuará en su cargo, confirmaron fuentes internas a Europa Press tras una reunión del consejo de administración que transcurrió sin sobresaltos. La cotización de la empresa, sin embargo, se desplomó un 4,2% en la sesión, reflejo de las expectativas frustradas en torno a una reestructuración más profunda.

Un premio y una firma para calmar las aguas

Escribano, consciente de la delicada situación, participó activamente en la firma del contrato con la surcoreana Hanwha para la fabricación de obuses K9 en España, una muestra de normalidad que buscaba desactivar las especulaciones sobre su futuro. La confirmación de su continuidad llegó poco después, coronada con el premio Ejecutivo Ibex 35 del Año otorgado por Cinco Días, un reconocimiento que, aunque bienvenido, no elimina por completo la presión.

La operación con EM&E, la piedra angular de la estrategia del Gobierno, quedó en el camino debido a las trabas impuestas por la SEPI, principal accionista de Indra con un 28% del capital. La fusión, que prometía convertir a Indra en el campeón español de la industria de defensa, se ha esfumado, dejando al Ejecutivo con un objetivo incompleto. La cifra de la caída bursátil, superior al 5% en algunos momentos, habla por sí sola: el mercado estaba apostando por un cambio de rumbo.

Una mayoría simple, la clave del cese

Una mayoría simple, la clave del cese

Aunque Escribano se ha mantenido en su puesto, el futuro sigue siendo incierto. La ley y los estatutos de la sociedad establecen que para destituir al presidente se necesita una simple mayoría de los consejeros presentes en la reunión, un umbral relativamente bajo que podría cambiar con el tiempo, especialmente si la presión del Gobierno se intensifica. La designación de un nuevo consejero delegado, cuyo mandato expira en junio, podría ser el siguiente frente de batalla.

Indra ya está trabajando en la construcción de una nueva planta en España para la fabricación del obús K9, un proyecto crucial para el Ejército de Tierra y un paso importante, aunque insuficiente, para consolidar la posición de España en el sector de la defensa. Pero la sombra de la SEPI, con su ambición de liderar la industria nacional, se cierne sobre la compañía. La tranquilidad de Escribano, por lo tanto, es precaria, y el tablero de ajedrez estratégico de Indra sigue moviéndose con rapidez.