Ia generativa: la revolución esperada se retrasa, pero el gasto no para

Después de un frenesí de expectativas, los directivos de las grandes empresas reconocen que la inteligencia artificial generativa podría haber sido exagerada. La verdadera transformación, según un estudio de KPMG US, podría estar a cinco o diez años luz.

La ia se consolida como un gasto clave, pero la contratación de talento se torna un desafío

Un 75% de los directores ejecutivos encuestados confiesan que el impacto disruptivo de la IA, aunque aún latente, está siendo subestimado. El estudio, realizado entre finales de enero y mediados de febrero a 100 CEOs estadounidenses, revela una realidad compleja: mientras la inversión se mantiene alta, las empresas luchan por encontrar el personal adecuado para impulsar esta tecnología.

El sentimiento sobre la implementación de la IA se acelera, dejando atrás las primeras etapas piloto. Inversiones millonarias se desvían hacia un "entorno de disrupción", como lo define Tim Walsh, presidente de KPMG US. Microsoft, por ejemplo, planea utilizar Claude, el modelo de Anthropic, para potenciar agentes de IA en sus oficinas.

Pero la euforia inicial se enfrenta a obstáculos palpables. Si bien la IA permite optimizar procesos y, potencialmente, reducir la plantilla en algunos departamentos, la demanda de especialistas en ciberseguridad se dispara. La preocupación por los riesgos asociados a los agentes de IA, como ataques de malware asistidos por inteligencia artificial, es generalizada. Nueve de cada diez directores ejecutivos expresaron inquietud por la protección de datos y la privacidad.

La incertidumbre política, incluyendo aranceles y regulaciones, se posiciona como la principal presión a corto plazo para la toma de decisiones. A pesar de estos frenos, la mayoría de los directores ejecutivos aún mantienen apetito por los acuerdos. Casi dos tercios planean buscar transacciones en 2026, mientras que un cuarto espera hasta 2027. La actividad de fusiones y adquisiciones ha experimentado una recuperación en los últimos seis meses, con un aumento en las transacciones de tamaño mediano.

La capacitación del personal existente se perfila como la estrategia más común para abordar la escasez de habilidades técnicas. Sin embargo, existe una inquietud creciente sobre la posible reducción de oportunidades para que los empleados desarrollen su juicio a través de la experiencia. Y se teme la excesiva dependencia de la IA en la toma de decisiones, con el consiguiente impacto en la capacidad de adaptación y aprendizaje.

La economía global también genera incertidumbre. Si bien el 86% de los directores ejecutivos confían en el crecimiento de su propia industria y el 83% en las perspectivas de su empresa, el optimismo se diluye al considerar el crecimiento de la economía estadounidense (55%) y global (53%).

La velocidad de la innovación en IA y la gestión de los riesgos asociados se consideran el principal factor que podría afectar la prosperidad de las empresas en los próximos tres años. Los líderes corporativos están lidiando con un panorama complejo, donde el potencial disruptivo de la IA se enfrenta a desafíos de contratación y preocupaciones de ciberseguridad.

La búsqueda de acuerdos, aunque presente, no elimina la cautela. La imprevisibilidad sigue obstaculizando la capacidad de tomar decisiones de inversión significativas. La cifra habla por sí sola: la IA generativa no es la panacea que muchos esperaban, pero su adopción masiva es una realidad ineludible.