Ia: el boom financiero desata un conflicto silencioso en los bonos de eeuu
El gestor estrella de PIMCO, Lotfi Karoui, desvela una sorprendente realidad: el reciente repunte de los rendimientos de la deuda estadounidense no se debe a la explosión de la inteligencia artificial (IA), sino a una estrategia de la Reserva Federal (Fed).
La fed, el verdadero motor del cambio
Karoui, experto en crédito multiactivos de Pimco, argumenta que la presión sobre los tipos de interés proviene de las expectativas del mercado sobre la política monetaria de la Fed, y no tanto de la avalancha de inversiones en chips e infraestructura de IA por parte de las grandes tecnológicas.
La firma financiera expone que gigantes como Oracle, Meta, Alphabet, Amazon y Microsoft han estado emitiendo cantidades masivas de deuda para financiar su expansión en IA, una estrategia que ha generado una prima en el mercado a largo plazo, concentrando las emisiones en los vencimientos más largos.
Pero la historia no termina ahí. El estratega de Pimco advierte que “el choque de oferta de duración aún no ha llegado del todo” – un riesgo que, aunque considera estructural, no es la causa inmediata del reciente movimiento en los mercados.

La estrategia de warsh y el desafío a los activos de la fed
El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, se enfrenta a un dilema crucial: su postura, que considera la IA como una fuerza deflacionaria y, por lo tanto, un factor a favor de la bajada de tipos, contrasta con la realidad observada en los mercados.
Warsh ha declarado su oposición a los balances de la Fed, es decir, a la gigantesca liquidez acumulada durante las crisis de 2008 y 2020. La Fed pasó de 0,9 billones de dólares en 2008 a 2,2 billones en diciembre de ese mismo año y, posteriormente, superó los 3 billones en 2012 y 4 billones en 2014, llegando a 9 billones en 2012 y 4 billones en 2014, antes de duplicarse a 9 billones tras la pandemia de 2020 y reducirse a 6,5 billones actualmente.
El cambio de expectativas en la Fed, impulsado por el conflicto con Irán y la llegada de Warsh, ha tenido un impacto mayor que la propia IA en los mercados. La prima sobre los bonos a 10 años ha subido 51 puntos básicos desde el 27 de febrero, producto principalmente de la reevaluación de las apuestas sobre la Fed, y solo en un 13% por el aumento de emisiones de las 'big tech'.
Las emisiones a 30 años, impulsadas por las tecnológicas, representan más del 30% de la cuota total, en contraste con el 10% del total de bonos a 30 años en dólares.

Cuatro caminos divergentes: microsoft, meta, amazon y google navegan a diferentes ritmos
Mientras Wall Street teme una posible destrucción de valor derivada de la IA, empresas como Microsoft, Meta, Amazon y Google están apostando a gran escala por inversiones en infraestructura de IA, financiando sus ambiciones con deuda. Pero la estrategia no es unánime. Algunas compañías prefieren fijar rendimientos a vencimientos más largos, lo que ha generado una presión adicional sobre las tasas de interés a largo plazo.
Pimco no considera que la IA sea “inofensiva”, sino que el riesgo reside en un choque de oferta de duración que aún no se ha materializado completamente. La duración media de los grandes índices de bonos estadounidenses y de crédito con grado de inversión sigue por debajo de sus máximos de la pandemia, lo que podría generar volatilidad en el futuro.
Sin embargo, la persistencia de los déficits, el crédito asociado a la IA y los desequilibrios externos continúan respaldando el papel del bono del Tesoro como refugio en tiempos de incertidumbre. Las dudas fiscales y su función de cobertura, argumenta Karoui, pueden coexistir, incluso cuando las cuentas públicas generan preocupaciones.
El guardián financiero del G-20 tiene ‘mala vibra’ con los 800.000 millones de crédito privado en la IA:
