Ia amenazará el empleo juvenil: ¿hasta dónde llegará?
La generación Z podría enfrentarse a tasas de desempleo sin precedentes en los próximos años, según advierte Bill McDermott, CEO de ServiceNow. La inteligencia artificial se perfila como la principal culpable de esta transformación laboral, un cambio que ya se vislumbra en los despidos masivos de gigantes tecnológicos como Google, Amazon y Microsoft.

La revolución de la ia y el futuro del trabajo
El experto predice que uno de cada tres jóvenes miembros de la Generación Z podría estar desempleado en los próximos dos años. Un porcentaje que supera ampliamente el actual 9%, y que se materializará por la automatización de tareas que antes realizaban personas. Esta perspectiva contrasta con las visiones más optimistas de figuras como Sam Altman o Bill Gates, quienes sugieren que la IA generará nuevos empleos, aunque destruya otros.
Pero hay un detalle preocupante: la IA no solo amenaza con desplazar a los trabajadores, sino que también se utiliza para manipular la realidad. Un ejemplo alarmante es el caso de una madre que empleó la inteligencia artificial para alterar imágenes de sus hijos en noticias de televisión, demostrando el potencial de esta Tecnología para distorsionar la información.
McDermott, que ha establecido una colaboración estratégica con OpenAI, reconoce la preocupación legítima por el empleo. “Creo que los jóvenes que salen de la universidad hoy en día se enfrentan a una tasa de desempleo del 9%, pero fácilmente podría llegar a la mitad del 30% en los próximos dos años”, afirmó en recientes declaraciones. La cifra habla por sí sola.
Los despidos masivos en empresas tecnológicas no son un simple ajuste. ¿Se trata de una transición hacia una nueva economía donde la inteligencia artificial asume gran parte del trabajo? O la automatización, lejos de generar progreso, profundiza la desigualdad social?
La realidad es que la revolución de la IA no solo transformará el mercado laboral, sino también la forma en que vivimos e interactuamos con el mundo. Y, a diferencia de lo que algunos afirman, esta transformación no será gradual ni benigna. La adaptación será forzosa, y el coste, considerable.
