Guerra en irán: ee.uu. inyecta gas a un mundo en nervios

El temor a una crisis energética global se intensifica tras el conflicto en Irán, pero una nueva superterminal de exportación de gas natural en Texas podría ser la respuesta que el mundo necesita, al menos temporalmente. Mientras la Agencia Internacional de la Energía (AIE) califica la situación como "la mayor disrupción para el petróleo de la historia", Estados Unidos se posiciona como un actor clave para aliviar la tensión en el suministro energético.

El estrecho de ormuz, un punto crítico bajo control iraní

La preocupación inicial se centró en el Estrecho de Ormuz, la vía marítima vital para el transporte de gas natural a Europa y Asia. El bloqueo impuesto por Irán ha provocado un colapso en el flujo, dejando a muchos países en una situación precaria. La cifra habla por sí sola: una pérdida de alrededor del 30% del GNL global en el Golfo Pérsico. Las exportaciones de petróleo también se han visto afectadas, aunque la situación es más compleja.

Pese a que los titulares se centran en el petróleo, el mercado se muestra sorprendentemente abastecido gracias a la creciente producción de EE.UU., Rusia y otros productores fuera del Golfo Pérsico, como Brasil, Canadá, México y Nigeria. Sin embargo, la clave ahora reside en el gas natural, donde Estados Unidos emerge como un salvavidas inesperado.

Golden pass: el nuevo grifo gasista que llega en el momento justo

Golden pass: el nuevo grifo gasista que llega en el momento justo

El anuncio conjunto de Exxon Mobil y Qatar Energy sobre el primer envío exitoso de gas natural licuado (GNL) desde la terminal Golden Pass en Texas ha generado un suspiro de alivio. Esta superterminal, plagada de retrasos burocráticos y financieros durante años, finalmente ha entrado en funcionamiento, justo cuando el mundo más lo necesita. La terminal, ubicada estratégicamente cerca de Port Arthur, Texas, tiene acceso directo al mar y a vastos yacimientos de shale que, hasta ahora, no podían ser transformados en GNL.

El proceso de licuefacción es un prodigio de la ingeniería moderna: el gas natural se enfría a -162 grados Celsius, transformándolo en un líquido que facilita su transporte en buques especializados. Una vez en destino, se regasifica para volver a su estado gaseoso.

Con una capacidad estimada de 18 millones de toneladas por año (MTPA), Golden Pass compensa la pérdida de suministro de gas causada por los recientes ataques iraníes a las infraestructuras de Qatar, que calculan pérdidas de 20.000 millones de dólares anuales. La terminal, propiedad en un 70% de Qatar y en un 30% de Exxon, representa una inversión estratégica en un momento de máxima incertidumbre.

La reapertura del Estrecho de Ormuz, crucial para el flujo de gas, se ha convertido en un punto central de las negociaciones entre Estados Unidos y Irán. El presidente Trump ha ligado la normalización del tráfico marítimo a una posible solución del conflicto, amenazando incluso con ataques a la infraestructura iraní si no se logra un acuerdo. “Se han logrado grandes avances, pero si por alguna razón no se llega a un acuerdo pronto… concluiremos nuestra estancia en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Kharg”, advirtió.

En definitiva, la guerra en Irán ha puesto de manifiesto la fragilidad de la cadena de suministro energético global, pero la entrada en funcionamiento de Golden Pass ofrece una luz de esperanza en medio de la tormenta. Un respiro, quizás efímero, pero vital para evitar una crisis de proporciones catastróficas.