Guerra en irán: ee.uu. desbloquea el gas y alivia el temor energético
El temor a una crisis energética global, exacerbado por el conflicto en Irán, ha recibido un respiro inesperado. Mientras la Agencia Internacional de la Energía (AIE) calificaba la situación como “la mayor disrupción para el petróleo de la historia”, Estados Unidos ha entrado en escena con una nueva superterminal de exportación de gas natural licuado (GNL) que promete reconfigurar el panorama energético mundial.
El gas, el nuevo frente de la crisis
Si bien la atención mediática se ha centrado en el petróleo, la guerra ha puesto de manifiesto la fragilidad del suministro de gas natural y sus derivados, como el helio y los fertilizantes. La región del Golfo Pérsico, crucial para el suministro energético, se ha visto sumida en la incertidumbre, con el Estrecho de Ormuz convertido en un punto caliente. Irán ha logrado, al menos temporalmente, controlar este estratégico paso marítimo, bloqueando el flujo de gas y afectando a países como Qatar, cuya producción se ha visto reducida en un 17%.
Pero la situación cambia radicalmente con la puesta en marcha de Golden Pass, una terminal de exportación de GNL en Texas. Después de años de retrasos, la terminal, propiedad conjunta de Exxon Mobil y Qatar Energy, ha completado con éxito su primer envío, abriendo una nueva vía de suministro para Europa y Asia. La cifra habla por sí sola: 18 millones de toneladas por año de capacidad de exportación, una cantidad equivalente a la pérdida de suministro de gas de Qatar tras los recientes ataques iraníes.

Ee.uu., el nuevo aliado energético
La capacidad de Estados Unidos para convertirse en un actor clave en el mercado global de gas natural es innegable. Con acceso directo al mar y a vastos yacimientos de shale, la nación norteamericana puede ahora licuar este gas a temperaturas criogénicas de -162 grados, facilitando su transporte en barcos especiales. El anuncio de la terminal Golden Pass llega en un momento crucial, mientras Qatar se enfrenta a pérdidas estimadas en 20.000 millones de dólares anuales durante al menos tres a cinco años.
El bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, una acción que ha generado pánico en los mercados, ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las potencias mundiales. La presión de los países del Golfo y de Europa ha llevado a que el presidente Trump vincule la reapertura del estrecho a una posible solución negociada del conflicto, o, en su defecto, a medidas drásticas: “Si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente al tráfico marítimo, concluiremos nuestra estancia en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Kharg”.
La entrada en funcionamiento de Golden Pass no solo alivia la presión sobre el mercado del gas, sino que también redefine el equilibrio geopolítico energético, con Estados Unidos asumiendo un papel central en la seguridad del suministro global.
