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Google: la ia se come el código y el empleo

El miedo se respira en Silicon Valley. Google, el gigante que impulsó Gemini, está aplicando una presión implacable a sus ingenieros para que adopten asistentes de programación y agentes de inteligencia artificial, una estrategia que, de hecho, ya está transformando radicalmente la estructura interna de la empresa.

Un 75% generado por algoritmos

La evidencia es irrefutable: tres cuartas partes del nuevo código que se produce en Google ahora es generado por la IA, con una revisión exhaustiva por parte de ingenieros humanos. En octubre de 2024, tan solo un cuarto del código era fruto de la inteligencia artificial, pero ese porcentaje se disparó al 50% en el pasado otoño. No es una evolución gradual; es una imposición.

El CEO, Sundar Pichai, no se anda con rodeos. Habla de “flujos de trabajo verdaderamente agénticos”, donde los ingenieros ejecutan tareas de forma cada vez más autónoma. Hace poco, una migración compleja – un desafío que, hace solo un año, requería un esfuerzo coordinado de cientos de ingenieros – se completó en seis veces menos tiempo gracias a la colaboración entre agentes de IA y el equipo humano. Esto no es un accidente; es el resultado de una estrategia deliberada.

La situación se agrava porque, según información de Business Insider, algunos ingenieros de DeepMind tienen autorización para utilizar Claude Code de Anthropic, lo que ha desatado tensiones internas. La empresa parece estar dividida entre la apuesta por la IA y la resistencia de algunos empleados que temen la obsolescencia.

El efecto dominó tecnológico

El efecto dominó tecnológico

Pero Google no es el único protagonista de esta revolución. Microsoft, con la visión de Satya Nadella, ya predijo que entre el 20 y el 30% del código de sus proyectos sería generado por IA. Su CTO, Kevin Scott, incluso anticipa que el 95% de todo el código estará construido por algoritmos en un plazo de cinco años. Y no nos olvidemos de Meta, que se ha fijado un objetivo ambicioso: que el 55% de los cambios de código sean asistidos por agentes en el cuarto trimestre de 2025, escalando al 65% para el primer semestre de 2026, con un objetivo de que más del 75% del código escrito por los ingenieros sea generado por IA.

Snap, por su parte, ha confirmado que al menos el 65% del nuevo código es generado por IA. El mensaje es claro: la IA no es una amenaza, sino una herramienta. Pero para muchos ingenieros, la pregunta no es si la IA va a reemplazar su trabajo, sino cómo adaptarse a un entorno donde la eficiencia y la velocidad son la norma, y la creatividad humana se ve relegada a un segundo plano. La realidad es que Google y sus competidores están demostrando una confianza inquebrantable en el potencial de la inteligencia artificial, y la apuesta por ella no parece tener marcha atrás.

La cifra que resume esta tendencia es alarmante: la IA ya no es una opción, es un requisito. Y la pregunta no es si el empleo se verá afectado, sino cuánto y cómo.