El secreto oculto detrás de tu conexión wifi
La velocidad de tu conexión WiFi puede ser un verdadero dolor de cabeza si no sabes cómo configurar adecuadamente tu router. Aunque tengas el mejor plan de los mercados, no servirá de nada si no ajustas los valores necesarios para optimizar la señal. Muchas veces, los problemas surgen porque el enrutador se encuentra en un lugar mal situado, la cobertura es limitada por obstáculos físicos o el hardware es desactualizado.
La autoselección de canales es un problema
En la mayoría de los routers modernos, la configuración inicial tiene la opción de autoselección de canales. Esto puede parecer conveniente, pero en realidad es una trampa. Al dejar que el enrutador elija automágicamente el canal, puede conectarse a uno que se solapa con otros dispositivos cercanos, generando interferencias y lentitud en la conexión.
Existen 11 canales disponibles, pero solo algunos no se solapan. Dejar que el router se conecte al primero que encuentra, como sucede al Reiniciar o encender, puede llevar al enrutador a elegir uno de los canales congestionados sin que te des cuenta. Esto es similar a lo que sucede cuando hay interferencias externas con otros dispositivos que se mantienen en la banda de 2.4 GHz, como microondas, monitores de bebés o dispositivos con Bluetooth.

Cómo solucionarlo: cambia el canal y ajusta el ancho de banda
Para solucionar este problema, debes entrar a la interfaz de administración de tu router (generalmente 192.168.0.1 o 192.168.1.1) y configurar el canal manualmente. Se recomienda elegir uno de los canales que no se solapan: 1, 6 o 11. También es importante ajustar el ancho de banda a 36, 48, 149 o 165 Mbps, ya que esto determina una alta rapidez y estabilidad en la conexión.
Al hacer estos simples cambios, podrás disfrutar de una conexión WiFi más rápida, estable y sin ralentizaciones. No hay excusa para sufrir con una velocidad de internet lenta cuando puedes tomar el control de la configuración de tu router para obtener el rendimiento que mereces.
