El gasto en defensa se convierte en un riesgo para la economía global
Donald Trump ha lanzado una nueva ofensiva contra la OTAN, instando a países como España a aumentar significativamente su inversión militar. Pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha echado un freno a la euforia, advirtiendo que esta estrategia, impulsada por la presión geopolítica y la obsesión de Trump por el rearmamiento, podría desencadenar una crisis económica a medio plazo.

Un auge de la defensa que enardece la deuda pública
El informe del FMI revela un patrón preocupante: los grandes incrementos en el gasto en defensa, que ya hemos visto repetirse a lo largo de décadas, suelen financiarse con préstamos, lo que agrava la deuda pública. Si bien un repunte militar puede inyectar dinamismo a la economía a corto plazo, impulsando el consumo y la inversión, el coste a largo plazo es considerable. Según los datos del FMI, los auges del gasto en defensa, que superan los dos años y medio, suelen estar ligados a una financiación mayoritariamente con préstamos, un factor que se agrava en tiempos de conflicto.
La administración Trump, con su insistencia en un escudo antimisiles, la apuesta por la inteligencia artificial, los drones y la adquisición de minerales críticos, ha encendido la alarma en los mercados. Alemania y Francia, ante la guerra en Ucrania y la presión diplomática, han comenzado a replantear sus presupuestos, incrementando sus inversiones en defensa. Pero esta tendencia, amplificada por la retórica de Trump, podría tener consecuencias nefastas.
El FMI estima que los auges en el gasto en defensa, cuando duran más de dos años y medio, suelen financiarse en un 65% con préstamos. En escenarios de guerra, ese porcentaje se dispara. Los economistas alertan de que, en estos periodos, el PIB puede aumentar un 1% si el gasto se mantiene durante dos años consecutivos, pero a un coste desorbitado: un incremento de la deuda pública de alrededor del 14% del PIB y una caída en el gasto social.
España ya ha experimentado este fenómeno, con un aumento del 44,5% en su presupuesto de defensa en 2025, elevándolo al 2% del Producto Interno Bruto. Esta escalada, como la que se observa en otros países, se produce en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, marcado por el conflicto en Oriente Medio y la amenaza de nuevas tensiones.
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ha expresado su preocupación por las previsiones de crecimiento global, que se ven amenazadas por esta nueva carrera armamentística. La deuda mundial ha alcanzado niveles récord, superando los 348 billones de dólares, un reflejo de la apuesta por la seguridad nacional que se está llevando a cabo a nivel global. Una empresa ucraniana ya está negociando con empresas europeas la posibilidad de ofrecer una alternativa más económica al sistema Patriot, demostrando que las soluciones son posibles, pero el camino hacia ellas requiere un análisis riguroso.
La cifra habla por sí sola: un aumento del gasto en defensa de este calibre no es un camino hacia la prosperidad, sino una apuesta arriesgada por un futuro incierto.
