El gas, el petróleo y la sombra de irán: españa, de nuevo al borde del abismo energético
España se enfrenta
a su tercer revés en soberanía energética en cinco años. La guerra de Irán, con sus repercusiones en el Medio Oriente, ha desatado una crisis que expone la peligrosa dependencia del país de proveedores lejanos, un error de política energética que ahora se paga caro.La dependencia, un legado de decisiones pasadas
La situación no es nueva. La crisis con Argelia en 2021, que provocó el cierre del gasoducto Magreb-Europa y una caída del 25% del suministro, fue solo un preludio. Tras la invasión rusa de Ucrania, España, junto con Europa, se vio obligada a recurrir a la regasificación de GNL, una solución mucho más costosa que el gas por gasoducto. El país pasó de ser un importador neto de gas de Estados Unidos a depender en gran medida de proveedores como EEUU y Rusia, e incluso de Argelia.
La apuesta por el GNL, presentada como una solución de seguridad, ha resultado cara. El precio del gas se ha disparado, y ahora, con la guerra de Irán, la amenaza de interrupciones en el suministro se cierne sobre España. Donald Trump, con su discurso sobre un posible embargo, ha puesto de manifiesto la fragilidad de la situación. La referencia del gas europeo TTF ha escalado de 31 a 52 euros/MWh, mientras que el petróleo Brent ha superado los 92 dólares.

El cuento de pedro y el lobo: la advertencia ignorada
La advertencia ha sonado antes. Analistas como los de la consultora Energy Transition Institute han pronosticado una posible pérdida del 20% al 30% del suministro en caso de cierre del Estrecho de Ormuz, un escenario que ahora parece más cercano que nunca. El pasado 13 de enero, Trump anunció el despliegue de tropas en Medio Oriente tras los ataques a las instalaciones iraníes. Seis semanas después, la guerra ha provocado una de las peores crisis energéticas en décadas, réplica de conflictos pasados como el embargo petrolero de los 70 o la guerra del Golfo en 1991.
El Gobierno de Pedro Sánchez, en su discurso ante la prensa, se centró en la defensa, pero la realidad es que la apuesta por el GNL y la dependencia de proveedores lejanos han amplificado la vulnerabilidad del país. Mientras se proclama
