El discurso del ascensor: la clave para captar la atención en una era de velocidad y ruido

La conversación en el ascensor ya no es solo un momento de incómodo silencio en un espacio reducido, sino una oportunidad para captar la atención y vender ideas. Lo que comenzó en Nueva York en los años 90, cuando empleados intentaban transmitir sugerencias a sus jefes, se ha convertido en un ritual de iniciación en el mundo empresarial.

La regla de las tres eses

La regla de las tres eses

Para tener éxito, debes presentarte de manera breve (short), clara y atractiva (sweet) y recordable (sexy). La Tecnología ha acelerado el tiempo de atención, pasando de minutos a solo segundos, por lo que es crucial ensayar tu presentación y adaptarte a la hiperconexión.

En Silicon Valley, emprendedores desesperados por captar la atención de inversores extremadamente solicitados, los emboscaban literalmente en los ascensores de sus oficinas en Sand Hill Road. La competencia por conseguir financiación era feroz, por lo que la oportunidad de soltar una idea en un ascensor era irrepetible.

Ahora, siguiendo la misma lógica, urge tener nuestro discurso del ascensor. Pensarlo, escribirlo y ensayarlo. No te equivoques, todos tenemos que ser capaces de sintetizar nuestras ideas, un currículo o la historia de nuestra empresa. En la era de la hiperconectividad, o te molestas en resumir de manera atractiva lo que te importa y comienzas a contarlo en ascensores y en donde estés, o te quedarás por debajo del umbral de atención y serás invisible.