Eeuu busca drones kamikaze de bajo coste para sus fuerzas especiales

La Fuerza Aérea de Estados Unidos busca desesperadamente pequeños drones kamikaze para su comando de Operaciones Especiales, una apuesta por reducir costes y minimizar riesgos para sus soldados. La solicitud, revelada en una consulta pública, busca sistemas autónomos de bajo coste, fabricados en EEUU y con componentes comerciales, para reemplazar métodos tradicionales.

Operaciones especiales buscan drones de ataque con alcance de hasta 20 kilómetros

Operaciones especiales buscan drones de ataque con alcance de hasta 20 kilómetros

La necesidad surge de una carencia detectada en la capacidad de visión en primera persona para ataques unidireccionales, una limitación que restringe la efectividad de las misiones especializadas.

La USAF especifica un dron con un alcance de al menos 10 kilómetros, idealmente superando los 20, armado con una ojiva de fragmentación de 1,5 a 3 kilogramos y un tiempo de vuelo de 15 a 30 minutos. Un vehículo aéreo no tripulado (UAV) de pequeño tamaño, diseñado para ser transportado y desplegado rápidamente por dos operadores, con un peso inicial que no supere los 13,6 kg (incluyendo drones y sistema de control). El objetivo final es reducirlo a 4,5 kg por operador, con un lanzamiento en menos de tres minutos, aunque se aspira a menos de un minuto.

La creciente presencia de drones en conflictos armados, como la guerra en Ucrania, ha evidenciado su potencial. El uso de enjambres de drones o ataques individuales con explosivos ha demostrado ser una herramienta eficaz para el reconocimiento, el mapeo y el ataque.

Pero hay un detalle: la USAF exige que los drones utilicen GPS, conectividad 4G/LTE/5G y salto de frecuencia real entre bandas, buscando una autonomía y fiabilidad que permitan operar en entornos complejos.

La Fuerza Aérea no es la única que apuesta por esta Tecnología. La 101.ª División Aerotransportada ha estado probando drones de última generación en ejercicios de fuego real, incluyendo un MQ-1C Gray Eagle, un sistema aéreo no tripulado C100 y un Attritable Battlefield Enabler 1.01. Estos drones han demostrado utilidad en el reconocimiento de zonas montañosas e identificación de objetivos a corto y medio alcance.

La cifra habla por sí sola: la inversión de la Armada de EEUU en IA y robots asciende a 71 millones de dólares para acelerar el mantenimiento de sus barcos. Un claro indicativo de la apuesta por la automatización en el ejército estadounidense.

Estos sistemas autónomos, al utilizar componentes comerciales estándar, facilitan el mantenimiento y reemplazo, algo que se busca especialmente evitando la dependencia de proveedores chinos. La prioridad es un dron robusto, adaptable y listo para la primera línea de combate.

La Tecnología está madura. La pregunta ya no es si los drones reemplazarán a los soldados, sino cómo se integrarán en los conflictos del futuro. Y la respuesta, probablemente, se encontrará en el cielo.