Drones en la mira: la guardia civil despliega un ejército invisible contra el crimen
La sombra de los drones se cierne sobre el espacio aéreo español. Para contener esta nueva amenaza, la Guardia Civil ha creado PEGASO, una unidad especializada con armas de vanguardia que redefine la seguridad aérea.
Un equipo de última generación
Formado por varios centenares de agentes distribuidos en 54 equipos, cada uno cubriendo una provincia, PEGASO se ha convertido en el primer escuadrón antidrones de España. Surgido en 2016, su misión inicial era clara: neutralizar la creciente proliferación de drones, especialmente aquellos utilizados para actividades ilícitas. Pero su rol ha evolucionado.
El equipo, perteneciente al Servicio Fiscal y de Fronteras de la Guardia Civil, va mucho más allá de la simple detección. Vigila no solo aeropuertos y aduanas – consideradas fronteras internas – sino también eventos masivos, estadios de fútbol, instalaciones penitenciarias y cualquier lugar donde la presencia de drones pueda constituir un riesgo. La capacidad de PEGASO reside en sus innovadoras armas: sistemas de interferencia que bloquean las comunicaciones entre el dron y su piloto, desorientándolo hasta que se estrella. Incluso se han desplegado fusiles especiales, de tan solo 3,5 kilos, capaces de saturar las bandas de frecuencia GPS, Glonass, 2,4 GHz y 5,8 GHz, dejando al dron a la deriva.

Más allá de los drones recreativos
Pero PEGASO no se limita a combatir la amenaza de los drones ilegales. También controla los aparatos de automodelismo y cualquier objeto volador a baja altura. Sus tareas se dividen en cuatro áreas principales: el control del espacio aéreo, la supervisión de drones recreativos y profesionales, la inspección de puertos y zonas de atraque, y la colaboración en operaciones policiales, incluyendo la búsqueda de personas. El despliegue de drones marinos inteligentes, la última adquisición, refuerza la capacidad de la Guardia Civil para interceptar contrabando a través de las vías marítimas.
La Tecnología utilizada es, sin duda, disruptiva. El alcance de estos dispositivos, de un kilómetro, y su autonomía de una hora, representan una inversión significativa en la seguridad del país. La proliferación de drones, lejos de ser una simple curiosidad tecnológica, se ha convertido en un desafío estratégico que exige respuestas contundentes y, aparentemente, equipos de defensa cada vez más sofisticados.
En definitiva, PEGASO es la prueba de que la Guardia Civil ha abrazado el futuro, integrando la inteligencia artificial y la Tecnología de vanguardia para proteger el espacio aéreo y garantizar la seguridad de las fronteras españolas. Un equipo invisible que opera en la sombra, pero cuyo impacto es cada vez más palpable.