Digi ralentiza su asalto bursátil: la guerra en oriente medio apaga el motor de crecimiento
Con más de 10,8 millones de clientes, la operadora rumana DIGI se enfrenta a un escollo inesperado: la amenaza de un ‘churn’ creciente que pone en duda su ambicioso proyecto en España para 2026. La cuenta atrás para su salida a Bolsa, impulsada por Rothschild y coordinada por Barclays, Santander y UBS, se ha detenido bruscamente.
El mercado se echa atrás: ¿cuándo volverá a ser un terreno fértil?
La situación económica global, exacerbada por el conflicto en Irán y el desplome de los mercados de valores – con algunas compañías españolas sufriendo pérdidas superiores al 10% –, ha transformado la ecuación. DIGI, lejos de correr riesgos en una operación tan estratégica como esta, opta por la prudencia. La salida a Bolsa, que se esperaba antes de fin de mes, ahora se pospone hasta el 14 de mayo, un retraso que revela la fragilidad del entorno actual.
La división española de DIGI, una pieza clave en la estrategia global de la empresa, se encuentra ahora en una situación de incertidumbre. La valoración potencial, que oscila entre los 2.000 y 2.400 millones de euros – cifras susceptibles de variar –, se ve comprometida por el clima de inestabilidad. Lo que nadie cuenta es que la pérdida de control sobre su logo azul, una de sus señas de identidad en España y Europa, es una consecuencia directa de esta demora.

Un retraso que cuestiona el futuro
Los rumores de la operación, iniciados en 2025, culminaron con la contratación de Rothschild. Sin embargo, el conflicto en Oriente Medio ha truncado los planes iniciales. La operadora low cost, que buscaba una inyección de liquidez para expandir su red de fibra, ahora deberá replantearse sus estrategias. La decisión de posponer la salida a Bolsa, comunicada oficialmente a los bancos implicados, no ha sido una sorpresa para nadie. La cuenta atrás, que parecía imparable, se ha detenido en seco.
Ante esta nueva coyuntura, DIGI se enfrenta a un dilema: ¿cómo mantener su crecimiento y su ambición en un contexto de creciente volatilidad? La estrategia, que inicialmente apuntaba a una entrada forzada en el mercado bursátil, ahora se centra en la espera. La inversión en fibra óptica, un pilar fundamental de su expansión, sigue siendo una prioridad, pero la falta de liquidez podría ralentizar sus planes. Y es que, a veces, la paciencia de un inversor es más valiosa que la velocidad de un crecimiento impulsado por la financiación.