Digi españa busca un nuevo impulso bursátil: ¿será la última?

Tras un primer intento fallido en abril, Digi Spain vuelve a la carga con un ambicioso plan: cotizar en bolsa y recaudar 150 millones de euros. El operador rumano, propiedad de Zoltan Teszári, parece decidido a acelerar su expansión en el mercado español, pero ¿logrará esta vez el objetivo?

Un inversor de peso respalda la operación

Un inversor de peso respalda la operación

La apuesta de Digi no es poca cosa, ya que la valoración inicial se sitúa en 1.700 millones de euros antes de la ampliación de capital. Lo que sí ha logrado es el respaldo de un inversor de referencia: Global Portfolio Investments, el brazo inversor de la familia Domínguez de la Maza, dueños de Mayoral, ha comprometido una inyección de 100 millones de euros. Esta apuesta familiar, lejos de ser un mero gesto, avala la solidez del proyecto y las perspectivas de crecimiento de Digi en España.

La operación se estructura como una combinación de ampliación de capital y venta de acciones de DIGI Romania, el accionista principal. Sin embargo, la compañía rumana mantendrá una participación mayoritaria, superando el 75% del capital, asegurando así el control de Digi Spain tras su debut en el mercado continuo. Un movimiento estratégico para equilibrar la necesidad de financiación con la preservación de la visión a largo plazo.

Pero, ¿para qué necesita Digi España tantos recursos? La respuesta es clara: reforzar su despliegue de fibra óptica y acelerar la implantación de su red móvil propia, los dos pilares fundamentales de su estrategia para conquistar el mercado español. La cifra habla por sí sola: Digi ya controla el 14% del mercado de fibra y el 13% del móvil, un crecimiento notable en poco tiempo.

La clave reside en una infraestructura propia que abarca 14,2 millones de hogares, con la ambición de superar los 21 millones a medio plazo. Esta red, que utiliza la Tecnología XGS-PON, permite ofrecer conexiones de hasta 10 Gbps, una velocidad que supera con creces la de sus competidores. Además, Digi presume de un modelo de integración vertical, con más de 11.700 empleados propios y una red comercial interna, factores que le permiten, según la empresa, controlar costes y mantener una política de precios agresiva.

Los resultados de 2025 lo confirman: 929 millones de euros de ingresos y un EBITDA ajustado de 175 millones. El primer trimestre de 2026 ha sido igualmente prometedor, con un aumento del 16,4% en la facturación, hasta 252,2 millones. El consejero delegado de Digi Spain, Marius Varzaru, defiende que la cotización en bolsa no alterará el rumbo de la compañía, sino que proporcionará una nueva vía de financiación para sostener su crecimiento sin diluir el control del grupo. “La inversión en redes propias ha sido el motor de nuestro crecimiento y seguirá siéndolo en los próximos años”, afirma.

La operación, que se dirige exclusivamente a inversores institucionales, cuenta con el respaldo de Barclays, UBS y Santander como coordinadores globales, y BNP Paribas y Citi como colocadores sénior. BBVA, CaixaBank e ING completan el equipo asesor. Si bien el calendario definitivo depende de las condiciones del mercado y la aprobación del folleto por la CNMV, Digi Spain ha puesto toda la carne en el asador para que esta vez, el salto a bolsa sea definitivo. La pregunta que queda en el aire no es si Digi es capaz de cumplir sus objetivos, sino si el mercado está dispuesto a seguir apostando por este operador que, en poco tiempo, ha revolucionado el panorama de las telecomunicaciones en España.