Desbloquea tu mente: 2 semanas sin internet móvil mejoran salud mental y atención

El uso excesivo de teléfonos inteligentes se ha convertido en un tema de debate sobre su impacto en la salud mental. Un nuevo estudio publicado en PNAS Nexus, vinculado a la National Academy of Sciences, entrega un resultado sorprendente: 467 personas que durante dos semanas utilizaron un móvil sin funciones inteligentes experimentaron mejoras en la atención, procesamiento mental y una reducción de síntomas depresivos.

El problema no es el teléfono, sino las funciones conectadas

El problema no es el teléfono, sino las funciones conectadas

La investigación destaca que los participantes no abandonaron su móvil, solo se les bloqueó el acceso a internet desde el dispositivo. Esto revela que el problema no radica en el equipo, sino en las funciones conectadas que lo convierten en una fuente de estímulos y interrupciones.

El 91% de los sujetos que bloquearon las funciones inteligentes mejoró en al menos uno de los tres indicadores medidos: salud mental, bienestar y capacidad de atención. La reducción de síntomas depresivos fue tal que superó la registrada en varios ensayos clínicos sobre antidepresivos.

La mejora cognitiva más llamativa fue la recuperación de la atención sostenida. Los investigadores comparan este resultado a revertir una década de deterioro atencional asociada al envejecimiento. En otras palabras, dos semanas de desconexión digital dejaron a adultos de 30 años con una atención comparable a la de alguien diez años más joven.

El análisis de mediación identificó que el factor determinante no fue la pantalla apagada, sino los cambios en los hábitos de los participantes. Estos pasaron a hacer más ejercicio físico, contacto con la naturaleza y, sobre todo, más interacciones sociales en persona.

Esta investigación conecta con lo que otras investigaciones han documentado sobre la dopamina y la serotonina, que el constante uso del móvil no solo fragmenta la atención, sino que desplaza actividades que regulan de forma natural los sistemas de recompensa del cerebro.

Los efectos positivos se mantuvieron en parte durante el tiempo después del estudio, sugiriendo que la experiencia generó un cambio de hábitos con cierta inercia.

En un contexto en que la media global de uso del móvil ronda las seis horas y cuarenta minutos diarias, este estudio tiene un valor práctico que los discursos sobre el bienestar digital rara vez alcanzan.