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Ddr5: la calma tras la tormenta de precios, ¿y qué sigue?

El mercado de memorias DDR5, que durante meses ha sufrido un alza vertiginosa de precios, parece estar dando un respiro. Algunos proveedores, como Corsair, han rebajado sus kits de memoria hasta los 379,99 dólares en Amazon, una caída significativa desde los 490 dólares de hace poco. Un alivio, sin duda, para los usuarios que buscan actualizar sus equipos, pero ¿es este descenso un cambio estructural o un simple parón?

La inteligencia artificial, culpable y solución

La escasez que ha disparado los precios de la DDR5 tiene un origen claro: la demanda voraz de los centros de datos. Estos, alimentados por la expansión de la inteligencia artificial generativa, necesitan grandes cantidades de memoria RAM para procesar las complejas operaciones de inferencia. Pero lo que nadie cuenta es que la propia IA podría estar contribuyendo a aliviar la situación. Google, a través de su reciente Tecnología TurboQuant, ha demostrado que es posible reducir hasta seis veces el consumo de memoria RAM en modelos de IA sin sacrificar datos. Esto, de confirmarse a gran escala, podría disminuir la presión sobre el mercado de memorias.

La bajada en precios se está extendiendo a otros formatos, con el DDR5-5200 ahora disponible por 219 dólares, frente a los 260 dólares de hace unas semanas. Aunque esta reducción se ha observado primero en Estados Unidos, ya se están reflejando en la versión española de Amazon.

La cpu se suma a la crisis: retrasos y subidas de precio

La cpu se suma a la crisis: retrasos y subidas de precio

Pero la calma en el mercado de la RAM no significa que la crisis de componentes haya terminado. Ahora, las CPU (unidades centrales de procesamiento) se han convertido en el nuevo cuello de botella. Fabricantes como Intel y AMD, junto con ensambladores como Dell y HP, están experimentando retrasos en la entrega de procesadores, y las alertas desde Asia apuntan a subidas de precio de entre el 10 y el 15% debido a la escasez de semiconductores. Sony, por ejemplo, ha dejado de aceptar pedidos de tarjetas SD en Japón, una señal clara de la magnitud del problema.

Según Nikkei Asia, la situación podría empeorar en la segunda mitad de 2024, con fábricas de chips luchando por satisfacer la demanda. La ironía es palpable: mientras la inteligencia artificial promete revolucionar el mundo, la falta de componentes esenciales amenaza con frenar su desarrollo. La industria tecnológica se encuentra en una encrucijada, y la capacidad de los fabricantes para resolver la crisis de semiconductores determinará el ritmo de la innovación en los próximos meses.

La cifra habla por sí sola: los retrasos en la entrega de procesadores podrían afectar a millones de usuarios en todo el mundo, retrasando la adopción de nuevas tecnologías y encareciendo los equipos informáticos.