Coches eléctricos de segunda mano: el kilometraje que revela la verdad

Si estás considerando un coche eléctrico de segunda mano, olvídate de los mitos sobre la longevidad de las baterías. Existe un número clave, un umbral que determina si estás haciendo una buena inversión: 90.000 kilómetros. Superar esa cifra, según un estudio exhaustivo, puede significar una depreciación acelerada que nadie te cuenta.

La degradación de la batería: un punto de inflexión

Un nuevo informe conjunto de TÜV Nord y Carly, tras analizar 50.000 vehículos, ha destapado una realidad incómoda para los compradores de eléctricos de ocasión. Contrariamente a la creencia extendida en la industria, la degradación de la batería no es gradual y lineal. Hasta los 90.000 kilómetros, la pérdida de capacidad es mínima, casi imperceptible en el día a día. Pero a partir de ese punto, el ritmo de deterioro se dispara, multiplicándose por más de tres. Este dato, proveniente de TÜV Nord, una organización alemana de inspección con una reputación de rigor comparable a una ITV reforzada con décadas de experiencia científica, es un claro aviso.

El estudio, realizado en colaboración con Carly, especialista en diagnóstico vehicular, abarcó modelos fabricados entre 2016 y 2026, utilizando el indicador SoH (State of Health) como referencia. Un SoH de 100 representa una batería nueva, y valores por encima de 90 indican un estado óptimo. Pero la sorpresa radica en que, a partir de los 90.000 kilómetros, la pérdida de autonomía se vuelve notablemente más pronunciada.

¿Quiénes sobresalen y quiénes quedan por detrás?

¿Quiénes sobresalen y quiénes quedan por detrás?

La buena noticia es que la mayoría de los vehículos analizados (96%) presentan un SoH que indica que la batería conserva casi toda su capacidad original. Solo un 9,9% muestra un SoH inferior a 85, un punto en el que la autonomía y el comportamiento de carga comienzan a verse afectados. Y, en un giro alentador, los modelos fabricados a partir de 2022 exhiben valores de SoH consistentemente altos, entre 97 y 100, lo que refleja una madurez tecnológica considerable.

Pero no todos los fabricantes se desenvuelven igual. Hyundai, Kia y Mercedes-Benz lideran el camino, mostrando SoH por encima de 90 incluso en modelos más antiguos, gracias a la calidad de sus sistemas de gestión térmica y la durabilidad de sus celdas. Por el contrario, Volkswagen, Renault y Citroën presentan valores más bajos en esos mismos rangos, con diferencias de hasta 10 puntos. Parece que las lecciones aprendidas en los primeros años de la electrificación se están consolidando.

Un vehículo con 120.000 kilómetros y un SoH entre 85 y 88, traduciéndose en una reducción de autonomía del 12 al 15%, no es necesariamente un problema. Pero un coche con 95.000 kilómetros y un SoH de 82 requiere una inspección más minuciosa. El kilometraje ya no es suficiente; el estado de salud de la batería es el factor determinante.

La cifra habla por sí sola: a partir de los 90.000 kilómetros, la pérdida de SoH aumenta de 0,7 puntos por cada 10.000 km a 2,3 puntos por cada 10.000 km. Es una diferencia sustancial que puede marcar la diferencia entre un buen trato y una decepción amarga.