Brics en la cuerda floja: india, petróleo y un geopolítico nudo
La diplomacia del bloque BRICS se ha desmoronado en medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio, dejando a India en una posición diplomática delicada y exponiendo las grietas internas de un grupo que aspiraba a desafiar el orden mundial. El silencio ante los recientes ataques a Irán, y la incapacidad de emitir una declaración conjunta, revelan un bloque fracturado y cuestionan su relevancia en un tablero global cada vez más complejo.
El dilema de modi: equilibrio entre washington, tel aviv y teherán
Narendra Modi, primer ministro indio, se encuentra en una encrucijada. Por un lado, Nueva Delhi mantiene vínculos estrechos con Estados Unidos e Israel, con quien Modi se reunió apenas días antes del inicio del conflicto. Por otro, India depende críticamente de Irán para el suministro de petróleo y gas, un flujo vital que transita por el Estrecho de Ormuz, ahora bajo una tensa vigilancia. La capacidad de India para garantizar el tránsito seguro de sus buques cisterna en esta zona se ha convertido en un activo estratégico de primer orden.
La presión sobre Modi para que impulse a los BRICS a tomar una postura firme ha sido intensa. El presidente iraní Ebrahim Raisi le reprochó directamente la inacción del bloque, instándole a “desempeñar un papel independiente para detener las agresiones”. Pero la realidad es que la India no puede permitirse alienar a los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, naciones con las que mantiene fuertes lazos económicos y donde laboran cerca de 10 millones de ciudadanos indios.
Lo que nadie cuenta es que la situación económica precaria de los países que conforman el BRICS limita su capacidad de acción. El bloque, concebido como un foro para naciones en desarrollo, se ve ahora incapaz de ofrecer soluciones concretas a una crisis que amenaza la estabilidad global.

Un historial de silencio: venezuela y la pérdida de credibilidad
Este silencio no es nuevo. El bloque ya había guardado silencio durante la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, un episodio que puso de manifiesto su falta de capacidad para abordar crisis geopolíticas. La tibia condena a los ataques contra Irán en 2025, seguida del llamado a la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza, contrastan con la actual parálisis, erosionando la credibilidad del BRICS como actor relevante en el escenario internacional.
La división interna es palpable. Dos borradores de declaraciones condenando a Israel y a Estados Unidos fueron rechazados, reflejo de la profunda polarización entre los miembros del bloque. China y Rusia podrían brindar apoyo inmediato a Irán, mientras que los EAU y Arabia Saudí, potenciales nuevos miembros, se oponen firmemente a cualquier condena de Israel.
La situación actual, sumada a la complejidad de las relaciones entre los miembros del BRICS, plantea serias dudas sobre el futuro del bloque. La India, atrapada entre sus intereses económicos y sus obligaciones diplomáticas, enfrenta el desafío de navegar por un mar de incertidumbre.
La cifra habla por sí sola: 10 millones de ciudadanos indios trabajan en los países del Golfo, lo que subraya la importancia de mantener relaciones estables con la región, incluso a costa de la coherencia diplomática.
