Ataques zero-day se disparan: 90 vulnerabilidades explotadas en 2025

Los ciberdelincuentes intensifican su ofensiva. Un nuevo informe de Google revela un aumento del 15% en la explotación de fallos zero-day durante 2025, un incremento preocupante que pone en jaque la seguridad de empresas y usuarios.

El incremento de vulnerabilidades zero-day preocupa a la industria

El incremento de vulnerabilidades zero-day preocupa a la industria

Estas vulnerabilidades, fallos desconocidos para los fabricantes, permiten a los atacantes acceder a sistemas, ejecutar código malicioso o escalar privilegios. La cifra habla por sí sola: 90 vulnerabilidades fueron explotadas el año pasado, un número que supera con creces las previsiones de muchos expertos. El informe del Google Threat Intelligence Group detalla que 47 de estas vulnerabilidades afectaron a plataformas de usuario final, mientras que 43 se dirigieron a productos empresariales.

La seguridad de memoria fue el punto débil más explotado, representando un 35% de los ataques zero-day. En el ámbito empresarial, los sistemas de seguridad, infraestructuras de red y plataformas de virtualización fueron los más atacados, debido al acceso privilegiado que ofrecen a las redes corporativas. Los sistemas operativos, tanto de escritorio como móviles, fueron también objetivos frecuentes.

Microsoft lidera la lista de fabricantes más afectados, con 25 vulnerabilidades explotadas, seguida de Google con 11 y Apple con 8. El descenso en la explotación de vulnerabilidades en navegadores web a solo ocho casos es notable, aunque no significa una reducción general de la amenaza. La creciente utilización de herramientas de inteligencia artificial podría acelerar tanto el descubrimiento de vulnerabilidades como el desarrollo de exploits, lo que sugiere que el volumen de ataques zero-day seguirá siendo alto en 2026.

Pero hay un detalle que no debe pasarse por alto: la rapidez con la que se descubren y explotan estas fallas. Los ciberdelincuentes están aprendiendo a explotar las debilidades de los sistemas de forma cada vez más sofisticada. La protección ya no es una opción, sino una necesidad imperiosa.

La creciente dependencia de la Tecnología nos hace vulnerables. La seguridad, por tanto, debe ser una prioridad constante, una inversión continua. El coste de la inacción podría ser devastador.