Apple se retrasa con el iphone plegable: un nuevo revés en la línea de tiempo
El sueño de Apple de ofrecer un iPhone plegable finalmente se tambalea. Tras años de especulaciones y una presentación impactante con el MacBook Neo, la compañía liderada por Tim Cook se enfrenta a un nuevo retraso en la producción de su smartphone convertible, según fuentes internas.

Problemas de fabricación frenan el lanzamiento
Nikkei Asia ha revelado que los ingenieros de Apple han encontrado obstáculos significativos durante la fase de producción y pruebas. La empresa se ha visto obligada a dedicar tiempo adicional a resolver estos problemas, lo que podría significar un aplazamiento del primer envío de unidades. La situación es tan delicada que Apple ha comunicado a algunos de sus proveedores un posible retraso, dejando en el aire la fecha de lanzamiento, que originalmente se situaba para septiembre.
La línea de tiempo de producción en masa ahora se ve amenazada, y abril se perfila como un mes crítico para la verificación de ingeniería. Las pruebas de desarrollo, sumadas a los problemas de suministro, agudizan la presión sobre el equipo de Cupertino.
Los rumores apuntan a un diseño de tipo libro, no de tipo concha, lo que implicaría una pantalla interna de hasta 19 pulgadas, superando la oferta actual de competidores como Huawei. Se espera que el dispositivo, con un precio estimado en torno a los 2.300 dólares, incorpore una doble cámara trasera, un sensor de huella dactilar en el botón de encendido y, según analistas como Mark Gurman, representaría “la renovación más importante en la historia” del iPhone.
Aunque las especificaciones exactas son objeto de debate, la incertidumbre sobre el lanzamiento del plegable pone en entredicho las ambiciones de Apple para la familia iPhone 18. La empresa planea producir entre 7 y 8 millones de unidades, una cifra que podría verse afectada por los problemas que aún persisten.
El retraso, que se suma a la reciente debacle de Siri, podría tener consecuencias significativas para la estrategia general de la compañía. La paciencia de los consumidores, y quizás la de los inversores, se pondrá a prueba.