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Apple cede en el fold: menos creas, más fragilidad y un precio más razonable

Apple, tras años de resistencia, parece haber cedido ante la inevitable ola de los smartphones plegables. Pero, como suele suceder con la compañía de la manzana, la entrada no ha sido directa, sino con una serie de concesiones que, según las últimas filtraciones, podrían definir el éxito o el fracaso de su primer dispositivo plegable.

Un compromiso estético con consecuencias

La obsesión de Apple por eliminar la molesta arruga característica de las pantallas plegables ha obligado a la empresa a tomar decisiones comprometedoras. Si bien se rumoreaba que Apple utilizaría una combinación de cristal flexible ultrafino (UTG) y vidrio flexible ultrafino (UFG) para minimizar la visibilidad de la arruga, la realidad parece ser distinta. Los últimos informes indican que solo se empleará UTG, con un grosor inferior a 30 micrómetros – considerablemente más delgado que el utilizado por Samsung en modelos anteriores, como el Galaxy Z Fold 7, donde se incrementó el grosor para mejorar la durabilidad.

La consecuencia directa de esta elección es una pantalla más flexible, sí, pero también mucho más susceptible a daños. La promesa de un cristal “autorreparable” que pueda atenuar pequeñas marcas y arañazos se presenta como un intento desesperado por compensar esta debilidad inherente. En esencia, Apple ha apostado por la estética sobre la robustez, una decisión arriesgada que podría dividir a su base de usuarios.

El precio, un factor clave y la renuncia al hinge

El precio, un factor clave y la renuncia al hinge 'sin contacto'

Pero no todo son malas noticias. Sorprendentemente, el precio del iPhone plegable parece ser más asequible de lo esperado. Aunque la cifra de 2.200 dólares para un modelo de 256 GB sigue siendo elevada, es significativamente menor que las estimaciones iniciales que superaban los 2.500 dólares. Para lograr esta reducción, Apple ha optado por simplificar la fabricación, renunciando a un costoso sistema de bisagra “sin contacto” que minimizaría el estrés en la pantalla. En su lugar, se utilizará una bisagra de titanio impresa en 3D con relleno para eliminar irregularidades, una solución menos sofisticada pero más económica.

Además, se ha descartado la combinación de UTG y UFG, optando únicamente por UTG para reducir costos, un movimiento que evidencia la prioridad de Apple en mantener un precio competitivo en un mercado cada vez más saturado. La apuesta, en definitiva, es que el atractivo del logo de Apple y un diseño que emula la estética premium que la marca ha cultivado durante años, serán suficientes para compensar las limitaciones técnicas inherentes a su primer intento en el mundo de los plegables.

La pregunta ya no es si Apple entrará en el mercado de los teléfonos plegables, sino si su estrategia de compromiso entre estética y durabilidad será suficiente para conquistar a los consumidores. Los datos de ventas de los próximos meses darán la respuesta, y, como es habitual, Apple estará observando atentamente.