Adiós a la fm: el fin de una era en el salpicadero
La radio FM, omnipresente durante décadas, se desvanece del tablero de los automóviles a un ritmo sorprendente. Modelos de marcas como Tesla y BMW ya llegan sin sintonizador, marcando una tendencia que podría transformar la experiencia auditiva en el coche.

El streaming y la eficiencia impulsan la obsolescencia
Durante generaciones, la FM fue el rey del entretenimiento a bordo. Pero la llegada de los reproductores de CD, los conectores auxiliares y, más recientemente, el Bluetooth, fueron erosionando su dominio. Ahora, las pantallas de infoentretenimiento conectadas a internet, con plataformas como Spotify y Apple CarPlay integradas, han relegado a la FM a un segundo plano.
El precedente lo estableció la radio AM, víctima de las interferencias electromagnéticas generadas por los motores eléctricos. El blindaje necesario para mitigar estos problemas supone un coste prohibitivo para muchos fabricantes.
Tesla fue pionero al lanzar sus Model 3 y Model Y, y Slate Auto lo sigue con su modelo eléctrico sin radio alguna. Esta decisión, que prioriza el espacio, el coste y la conexión a internet, se está normalizando en la industria.
La cifra habla por sí sola: en 2025, el 100% de los modelos más vendidos en Estados Unidos aún incluían FM, pero un 62% de los compradores la descartaban al no verla.
Toyota, Honda y Hyundai, entre otros, aún mantienen la radio FM, pero la tendencia es clara: una desaparición gradual, comenzando por los vehículos eléctricos de gama baja y extendiéndose a modelos más caros a medida que la cobertura de datos mejora. La legislación en algunos países podría frenar este proceso.
La radio digital DAB+ se presenta como una alternativa, ofreciendo mejor calidad de sonido y más canales sin depender de datos móviles, aunque su adopción varía significativamente según la región.
Los sistemas de audio con inteligencia artificial y asistentes de voz también alteran los hábitos de escucha. La experiencia personalizada que ofrecen estos sistemas hace que la radio tradicional encaje cada vez menos en la vida de los conductores.
La desaparición de la FM no es un evento repentino, sino una evolución impulsada por la tecnología y la eficiencia. Pero lo que nadie cuenta es el impacto en los conductores que dependen de ella para informarse y entretenerse durante sus viajes. La obsolescencia de la FM no es solo la pérdida de un receptor, sino el fin de una conexión con la cultura popular y la información que ha acompañado a generaciones de conductores.
La radio FM, un símbolo de la movilidad moderna, se desvanece. Su reemplazo no será silencioso.
