Guerra en oriente medio: onu advierte de un duro golpe a la economía regional

La sombra de una escalada bélica en Oriente Medio se cierne sobre la economía de la región, con proyecciones alarmantes de la ONU que apuntan a pérdidas que podrían superar los 200.000 millones de dólares. Un informe reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) revela el potencial devastador del conflicto, que ya ha entrado en su segundo mes, para los países árabes.

El impacto económico: un panorama sombrío

El impacto económico: un panorama sombrío

Según el estudio, los países árabes podrían enfrentarse a una pérdida de entre 120.000 y 194.000 millones de dólares en Producto Interno Bruto (PIB) si el conflicto persiste. La cifra habla por sí sola: un golpe de tal magnitud podría desestabilizar economías ya frágiles y sumir a millones de personas en la pobreza.

Pero hay un detalle que agrava aún más la situación. El informe advierte que incluso un conflicto de corta duración podría generar “impactos socioeconómicos profundos y generalizados” en toda la región. La ONU ha analizado diversos escenarios, pero la conclusión es clara: la incertidumbre y la inestabilidad son los principales enemigos del crecimiento económico.

La pérdida de empleos y el aumento de la pobreza son otras consecuencias directas del conflicto. El informe estima que la tasa de desempleo regional podría aumentar hasta cuatro puntos porcentuales, lo que se traduciría en la destrucción de 3,6 millones de empleos y el empuje a cuatro millones de personas a la pobreza. Abdallah Al Dardari, secretario general adjunto de la ONU, lo ha calificado como una “crisis que hace saltar las alarmas” en los países de la región.

Las regiones más vulnerables son el Consejo de Cooperación del Golfo y el Levante, que podrían sufrir pérdidas superiores al 5,2% de su PIB. El conflicto ya ha provocado un aumento de los precios mundiales de la energía, generando inquietud en la economía global. Un informe previo de la ONU ya alertaba sobre el potencial impacto en los precios de los alimentos y los fertilizantes, especialmente grave para los países más pobres.

El cierre del estrecho de Ormuz, una vía esencial para el comercio mundial, agrava aún más el panorama. La restricción del flujo de petróleo podría desencadenar una espiral inflacionaria y afectar a la cadena de suministro a nivel mundial, con consecuencias impredecibles.

En definitiva, la escalada bélica en Oriente Medio no solo representa una amenaza para la paz y la seguridad en la región, sino también un riesgo para la estabilidad económica global. La ONU ha lanzado un mensaje claro: es urgente buscar una solución diplomática para evitar un desastre humanitario y económico de proporciones colosales.