Disney se desangra en ia: sora falla y fortnite se tambalea
Disney enfrenta una tormenta perfecta. La apuesta multimillonaria por la inteligencia artificial, que prometía revolucionar su universo creativo, se desmorona con el cierre de Sora y el fracaso del metaverso de Fortnite. La compañía, que recientemente nombró a Josh D'Amaro como nuevo CEO, se debate entre pérdidas millonarias y la desmoralización de sus equipos.

Sora, la promesa fallida de la ia generativa
La decisión de OpenAI de cerrar Sora, la herramienta de generación de videos con IA que había capturado la atención de Disney, representa un duro golpe. La compañía había invertido 1.000 millones de dólares en una colaboración con OpenAI, con la esperanza de integrar la tecnología en estudios como Pixar y Marvel. Sin embargo, Sora fue criticada por generar contenido de baja calidad, conocido como “AI Slop”, y por su elevado consumo energético.
El cierre de Sora no es una sorpresa total. La herramienta, lanzada con gran expectación, rápidamente se vio envuelta en controversias y acusaciones de plagio. Además, el alto costo de producir videos con IA generativa, un factor clave en su eventual desaparición, puso en tela de juicio su viabilidad económica a largo plazo.
Pero hay un detalle más preocupante. El proyecto de metaverso de Disney con Epic Games, valorado en 1.500 millones de dólares, también ha resultado ser un fracaso. El CEO de Epic Games, Tim Sweeney, anunció despidos y recortes presupuestarios, señalando que la inversión no ha generado el retorno esperado. Alrededor de 1.000 empleados fueron afectados por esta reestructuración, un claro indicativo de la magnitud del revés.
La estrategia de Disney, impulsada por la visión de D'Amaro, apostaba por un futuro donde la IA transformaría la creación de contenido y la experiencia del usuario. Sin embargo, ambos proyectos demuestran que la tecnología, por sí sola, no garantiza el éxito. La falta de conexión con el público y los desafíos técnicos han convertido estas inversiones en costosas lecciones aprendidas. La cifra habla por sí sola: la compañía ha perdido miles de millones en estas iniciativas.
Ahora, Disney debe replantear su estrategia de IA, buscando un equilibrio entre la innovación tecnológica y la conexión con su audiencia. El futuro del Entretenimiento, y de la propia Disney, pende de un hilo.
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