Rusia: jornadas laborales de 12 horas para sobrevivir a la crisis
Oleg Deripaska, el influyente empresario ruso y fundador de Rusal, ha lanzado una propuesta radical: jornadas laborales extendidas de 12 horas, seis días a la semana, como medida para impulsar la Economía nacional en un contexto de profundos cambios. Una idea que, de implementarse, transformaría la vida laboral de millones de rusos.

La economía rusa, atrapada en una transición compleja
Deripaska, en una publicación en Telegram, argumenta que la situación económica actual no se limita a una simple recesión, sino que representa una transformación fundamental. “Esta crisis es más profunda. Es causada por una transformación difícil: de las oportunidades globales que alguna vez tuvimos a las regionales, con todo tipo de restricciones”, afirma. La guerra en Ucrania y las sanciones internacionales han reconfigurado el panorama económico ruso, limitando su acceso a mercados y tecnologías occidentales.
El magnate propone, entonces, apelar a lo que considera una característica nacional: la capacidad de trabajar intensamente en momentos de adversidad. La cifra habla por sí sola: el crecimiento económico ruso se desplomó de un 4.3% en 2024 a un magro 1% en 2025. Ante esta realidad, la propuesta de Deripaska es un llamado a la movilización laboral, buscando acelerar la adaptación a las nuevas condiciones globales.
La dependencia de Rusia de los ingresos provenientes de la exportación de petróleo y gas es otro factor clave. A pesar del aumento de los precios del crudo, impulsado por las tensiones en Oriente Medio, las sanciones y las restricciones comerciales siguen presionando el presupuesto federal. Los futuros de petróleo crudo han subido más del 70% este año, superando los 100 dólares por barril, pero la incertidumbre persiste.
Pero hay un detalle que complica este escenario: el conflicto en Oriente Medio. Deripaska ya había advertido que la escalada de tensiones podría afectar negativamente tanto el crecimiento global como el ruso, a pesar de los precios más altos del petróleo. La reestructuración de los flujos comerciales, con la limitación del tráfico de tanques a través del Estrecho de Ormuz y las exenciones parciales de sanciones, exige una respuesta rápida y eficaz.
La propuesta de Deripaska, por controvertida que sea, pone de manifiesto la desesperación por encontrar soluciones en una Economía rusa en transición. Un plan que, de concretarse, significaría un cambio radical en la vida de los trabajadores rusos y un nuevo capítulo en la adaptación del país a un mundo cada vez más complejo y desafiante.