Reforma laboral: ¿exámenes médicos obligatorios al contratar? lo que cambia
El Ministerio de Yolanda Díaz ha sacudido el panorama laboral con un borrador de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que, de aprobarse, podría transformar la forma en que las empresas abordan la salud de sus empleados. Adiós a la prevención reactiva, hola a la vigilancia desde el primer día.

Salud mental y riesgos psicosociales: nuevo foco en la prevención
Durante años, la salud mental en el trabajo ha sido una sombra, un tema tabú. La nueva propuesta busca romper esa barrera, vinculando el tratamiento de los riesgos psicosociales – acoso, violencia, estrés – a la propia planificación de la prevención. Se espera la aprobación de un reglamento específico en un plazo de un año, una medida que, aunque tardía, podría aliviar la presión sobre trabajadores sometidos a entornos laborales tóxicos.
Pero la reforma va más allá. La propuesta obliga a las empresas a realizar exámenes médicos al inicio del empleo, así como de forma periódica y tras ausencias prolongadas, superando la tradicional necesidad de consentimiento. Claro, hay límites: solo se exigirá en casos donde la evaluación sea imprescindible para detectar efectos nocivos del trabajo o verificar si el estado de salud del empleado supone un peligro.
Lo que nadie cuenta es el impacto en las pequeñas empresas. Para aquellas con menos de 10 empleados y sin representación legal, se crea la figura del agente territorial de prevención, designado por las comunidades autónomas y con la misión de revisar la documentación, sugerir mejoras y alertar sobre riesgos graves. Un respiro para negocios que a menudo carecen de los recursos para implementar medidas preventivas adecuadas.
La reforma también introduce una perspectiva de género y edad, considerando las diferencias físicas y biológicas que pueden influir en la exposición a peligros en el lugar de trabajo. Una adaptación necesaria, aunque a menudo olvidada, que busca garantizar la igualdad y la seguridad para todos.
Un punto clave: el “autodespido con indemnización” se abre a los trabajadores que no vean adaptado su puesto tras una baja. Una herramienta de defensa frente a reincorporaciones forzadas y condiciones laborales insalubres.
La entrada en vigor está fijada para el 2 de enero de 2027, con la posibilidad de retrasar algunos aspectos hasta un año más. El tiempo dirá si esta reforma será el cambio de paradigma que muchos trabajadores esperan, o si se quedará en buenas intenciones sobre el papel. La cifra que habla por sí sola es la de trabajadores que acuden al Tribunal Médico de la Seguridad Social, un reflejo de la necesidad urgente de una prevención más proactiva y humana.