Nasa acelera la carrera lunar: base permanente en 2036 y desafíos económicos
Menos de dos meses después del audaz sobrevuelo lunar de Artemis II, la NASA ha desvelado un ambicioso plan para establecer una presencia humana permanente en la Luna antes de 2036. Un movimiento que, lejos de ser una mera expansión del programa Apolo, se presenta como una respuesta directa y agresiva a la creciente ambición de China.

Una inyección de capital y tecnología
El administrador de la agencia, Jared Isaacman, ha anunciado la firma de contratos multimillonarios con cuatro gigantes privados estadounidenses – SpaceX y Blue Origin, principalmente – marcando el mayor impulso al programa lunar desde la época de Armstrong. La primera fase, bautizada como ‘Moon Base I’, tiene como objetivo aterrizar en otoño de 2026 utilizando el módulo Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin, desplegando cargas útiles estratégicamente en la región polar sur lunar. La NASA, sin embargo, no se limita a ser espectadora; Firefly Aerospace suministrará los primeros drones lunares, un elemento crítico para la preparación del terreno y la logística.
Pero hay un detalle crucial: estos drones deben estar operativos antes de que los astronautas del Artemis IV pongan pie en la superficie, previsto para 2028. Esto implica un ritmo implacable, una presión constante sobre las empresas privadas y, francamente, un riesgo considerable. La estrategia se divide en tres fases interconectadas. La primera, la que Isaacman llama ‘ciencia de la supervivencia’, se centra en la validación de equipos y sistemas, minimizando el riesgo de fallos catastróficos en el futuro. La segunda, que comenzará en 2029, se dedicará a la construcción de infraestructura permanente – una red eléctrica, por ejemplo – mientras que la tercera, la más ambiciosa, apunta a la rotación de tripulaciones, permitiendo estancias prolongadas en la Luna, posiblemente meses.
Para garantizar la viabilidad a largo plazo, la base lunar requerirá fuentes de energía robustas. Se exploran reactores nucleares y, de forma más controvertida, fuentes de isótopos radiactivos, esenciales para superar los largos períodos de oscuridad en el polo sur lunar, donde la luz solar es prácticamente inexistente. La dependencia de la energía solar, por tanto, es una limitación inaceptable.
La carrera espacial con China se intensifica. Isaacman no duda en señalar la
