La ue obliga a revelar salarios: ¿qué impacto tendrá en españa?
A partir de junio de 2026, la transparencia salarial se convierte en ley en toda Europa. España no es excepción. La Unión Europea ha aprobado una directiva que obliga a las empresas a comunicar los salarios ofrecidos en las ofertas de empleo, un cambio que podría redefinir la negociación laboral y la igualdad de género.

¿Qué implica esta nueva normativa?
La Directiva de Transparencia Salarial (EU 2023/970), aunque aprobada en 2023, entra en vigor el 7 de junio de 2026. El cambio más significativo es la obligación de indicar el salario base o la banda salarial en la oferta de trabajo o antes de la primera entrevista. Se prohíben prácticas como preguntar por el salario anterior del candidato, una costumbre que perpetúa las desigualdades salariales.
Pero la transparencia no se limita a la oferta inicial. Los trabajadores tendrán derecho a solicitar información sobre el salario medio de su grupo profesional, desglosado por género, o por puestos de igual valor. Lo que no se permite es la divulgación de salarios individuales, protegidos por el RGPD.
La UE, con este movimiento, busca reducir la brecha salarial de género, que en 2020 situaba a las mujeres hasta un 12,7% por debajo de los hombres por hora trabajada. La falta de transparencia era, según la Comisión Europea, un caldo de cultivo para esa discriminación.
Para las empresas, la adaptación implica rediseñar sus ofertas laborales, preparar informes anuales sobre la brecha salarial de género (en aquellas con más empleados) y enfrentarse a posibles sanciones por incumplimiento. Esto no significa que puedan ocultar los salarios de los trabajadores, sino que deben ser claros y justificados.
En España, el 7 de junio de 2026, las empresas deberán cumplir con esta normativa. Aquellas que no lo hagan, se enfrentarán a sanciones. Los trabajadores, por su parte, tendrán mecanismos para reclamar en caso de sospecha de discriminación. La medida, aunque genera inquietud en algunos sectores, representa un avance significativo hacia una mayor equidad en el mercado laboral. La transparencia salarial no es un capricho, sino una demanda social que, finalmente, se materializa en ley.
