La seguridad social digitaliza: miles de reclamaciones se cambian a correo electrónico
La Seguridad Social está a punto de revolucionar la forma en que los trabajadores y pensionistas recibennotificaciones sobre sus prestaciones. Un cambio forzado por la digitalización de la Administración, que implica que las comunicaciones tradicionales –cartas certificadas– desaparecerán en favor de canales electrónicos.
El cambio radical: de papel a pantalla
Según datos oficiales, miles de personas se encuentran en proceso de solicitar o mantener la incapacidad temporal o una pensión permanente. Ahora, la Seguridad Social, impulsada por la necesidad de agilizar trámites y reducir cargas burocráticas, está migrando todas las comunicaciones –resoluciones, requerimientos, citaciones– a plataformas digitales. Esto significa que los beneficiarios, incluyendo aquellos en baja laboral o esperando una sentencia de incapacidad permanente, deberán estar atentos a sus correos electrónicos y a la Dirección Electrónica Habilitada Única (DEHú).
Este cambio, que ya se ha aplicado en áreas como la recepción de partes médicos, no es nuevo. Desde 2023, los trabajadores ya no tienen que entregar copias físicas de los informes de baja a sus empresas, sino que el propio sistema sanitario remite la información electrónicamente. La pandemia aceleró esta transición, obligando a la Seguridad Social a adoptar soluciones telemáticas para minimizar el contacto presencial. Ahora, esa estrategia se intensifica, buscando optimizar los procesos y reducir la dependencia de la correspondencia postal.

Un desafío para los más vulnerables
Si bien la iniciativa promete mayor eficiencia, la Dirección Electrónica Habilitada Única (DEHú) genera preocupación entre algunos colectivos, especialmente los mayores o aquellos con menor acceso a la tecnología o habilidades digitales. La falta de acceso a ordenadores, móviles o internet podría dificultar el acceso a las notificaciones, generando problemas y retrasos en la tramitación de sus expedientes. La Administración General del Estado se enfrenta al reto de garantizar que este cambio no excluya a quienes más lo necesitan.
La Seguridad Social se centra ahora en reforzar el uso de estos canales electrónicos, estableciendo la DEHú como la plataforma central para la recepción de comunicaciones. Las notificaciones, que antes llegaban por correo certificado, ahora se enviarán exclusivamente a través de plataformas digitales, lo que exige un mayor compromiso por parte de los beneficiarios. Un descuido en la revisión de estos canales podría tener consecuencias significativas, como el inicio de plazos para presentar documentación o reclamaciones desde el momento de la recepción de la notificación, sin importar si se ha leído o no.
El objetivo final es simplificar los trámites, reducir costes y mejorar la experiencia del usuario. Sin embargo, la transición no está exenta de desafíos, y la Seguridad Social debe garantizar que la digitalización no deje atrás a los más vulnerables, brindando apoyo y recursos para facilitar su acceso a las nuevas formas de comunicación.