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Jubilación: la brecha territorial que desgarra las pensiones en españa

Mientras algunos jubilados en el País Vasco disfrutan de pensiones que superan los 1.900 euros al mes, en Ourense apenas alcanzan los 1.131. La disparidad territorial en las pensiones de jubilación en España se ha revelado como una cruda realidad, una herida económica que se abre en función de dónde se haya trabajado, y que pone de manifiesto desigualdades históricas en el mercado laboral.

El mapa de la precariedad: ourense y extremadura en la cola

Los últimos datos de la Seguridad Social, correspondientes a febrero de 2024, dibujan un panorama preocupante. La pensión media de jubilación en España se sitúa en torno a los 1.563 euros mensuales tras la revalorización anual conforme al IPC, pero la realidad es mucho más compleja. Las provincias del noroeste y suroeste peninsular concentran las pensiones más bajas. Ourense, con apenas 1.131,24 euros de pensión media, y Lugo, con 1.229,49 euros, encabezan la lista de la vergüenza, con cuantías que en algunos casos se desploman hasta los 1.000 euros mensuales.

La situación es especialmente grave si consideramos la pensión media total, que incluye viudedad y orfandad. En Ourense, esta cifra se queda en unos magros 1.019,24 euros, dejando a los pensionistas a más de 200 euros del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y a 346 euros de la media nacional. Provincias de Extremadura, como Cáceres y Badajoz, y varias de Andalucía oriental, también se encuentran en esta zona de sombra.

Pero, ¿por qué esta disparidad? La respuesta es sencilla: el perfil demográfico. Ourense, con una edad media de 52 años y más del 32% de mayores de 65 años, es una de las provincias más envejecidas de España. Un contexto que agrava la precariedad económica.

El contraste con el norte industrial y madrid

El contraste con el norte industrial y madrid

En la otra cara de la moneda, encontramos las provincias con tradición industrial y salarios más altos, como Bizkaia, donde la pensión media de jubilación alcanza la cifra récord de 1.933,39 euros, o Madrid, con alrededor de 1.790,49 euros. Estas áreas registran carreras laborales más estables y mejor remuneradas, lo que se traduce en una base reguladora más alta y, por ende, en una pensión final más generosa.

La diferencia entre provincias puede superar fácilmente los 500 euros mensuales, una brecha que se perpetúa con el tiempo y que es un reflejo directo de las desigualdades económicas históricas del mercado laboral español. Las palancas distributivas del sistema de pensiones, como los complementos de mínimos o las medidas anti-brecha de género, palian en parte la situación, pero no pueden compensar el peso de la contributividad.

La desigualdad se gesta mucho antes de la jubilación. Las mejores pensiones son el resultado de décadas de salarios dignos, empleo estable y carreras laborales largas. Aquellos que no tuvieron esa suerte, se ven condenados a cobrar pensiones que reflejan su precariedad pasada. La realidad es contundente: la jubilación en España es un espejo que refleja la desigualdad social.