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Declaración de la renta 2025: el imv obliga a declarar, aunque no pagues irpf

La campaña de la Renta 2025 arranca el 8 de abril con un cambio clave: los perceptores del Ingreso Mínimo Vital (IMV) deben presentarla, incluso si no tienen otros ingresos.

¿Por qué el imv exige declaración, incluso con ingresos exentos?

Aunque el IMV está exento de IRPF hasta un límite anual, la Agencia Tributaria exige la declaración para garantizar el correcto cumplimiento fiscal. Esta obligación se extiende a todos los miembros de la unidad familiar, si la hubiera.

Miles de jóvenes mayores de 23 años, que reciben el IMV, deberán declarar, aunque perciban cantidades inferiores al máximo exento. La clave está en el exceso de ingresos.

¿Cómo afecta el IMV a mi declaración? Si percibiste IMV en 2025, deberás declarar tus datos fiscales. La mayoría de las veces, la declaración será sencilla, con una cuota de cero si el importe total del IMV y otras ayudas no supera los 12.600 euros brutos anuales. Pero, ¿qué pasa si lo excedes?

La Agencia Tributaria ofrece un ejemplo: una persona con 2.280,85 euros de IMV, 7.567,40 euros de Renta Mínima de Inserción y otras ayudas por 2.800 euros, sumando un total de 13.848,25 euros, deberá declarar la diferencia entre el total y el límite exento (1.248,25 euros) como rendimiento del trabajo.

Si además percibiste otras ayudas sociales, como la Renta Mínima de Inserción, o ayudas autonómicas y municipales, solo tendrás que declarar la parte que supere los 12.600 euros.

Para 2026, el IMV aparecerá ya informado en tus datos fiscales y en Renta Web como renta exenta. Si se ha superado el límite, la parte excedida se reflejará como rendimiento del trabajo.

¿Qué debes revisar? Es fundamental comprobar en tus datos fiscales de 2025 el importe total cobrado del IMV y de otras ayudas similares. Si también tuviste una nómina, paro, o ingresos por alquileres, la declaración podría salir a pagar. No presentar la Renta puede conllevar la pérdida de la prestación.

La cifra habla por sí sola: 13.848,25 euros. Una cantidad que, aunque te asegure una red de seguridad, ahora implica una obligación fiscal. La Agencia Tributaria no perdona, y la transparencia, en estos casos, es el mejor escudo.